No hubo aprietes, ni amenazas ni nada por el estilo. Aníbal Ibarra dice en privado lo que miente en público. Le hizo un plan de pagos a Cristina Fernández por asumir su defensa en la causa por el encubrimiento del caso AMIA, y la ex Presidente le dijo -Oscar Parrilli mediante- que ella no paga honorarios, que la tienen que defender gratis. Y ahí se produjo el distanciamiento del ex gobernador de CABA.
No son tiempos en que reinen las amenazas, ni los aprietes ni nada parecido. Que Ibarra lleve sobre sus espaldas la responsabilidad por los muertos de Cromagnon, quedó claro cuando se quiso presentar a elecciones y los habitantes porteños le dieron la espalda.
De ahí a todo lo que dice Ibarra, hay un trecho largo. Ya pasó lo mismo cuando Carlos Menem dejó el poder, y quiso que los defiendan gratis.
Cuando tienen que meter la mano en el Estrado para darse todos los gustos, tiran el dinero público como si fuera papel picado.
Y cuando se van y tienen que pagar de sus bolsillos, empieza el llanto.
Claro, los letrados que han pasado por algún gobierno no son baratos. Y los que piensan que ganarán clientes si defienden a Cristina gratis, al final quedan mal parados por que no sirven, como ocurrió con Gregorio Dalbón.
Cristina sigue empeñada en no pagar abogados, y Aníbal Ibarra empeñado en buscar mentiras para no contar la verdad de los hechos.
Jorge D. BoimvaserCFK Ibarra