Demasiada revolución se armó con nuestros artículos sobre Julio César Acuña, desaparecido desde 1978 cuando fue secuestrado en Plátanos por un comando de fuerzas de seguridad -según relata su familia- y cuyo nombre será colocado no se sabe bien si a una plazoleta o una calle, porque publicamos la información oficial del Registro Único de Desaparecidos sancionado por la Legislatura Bonaerense en el año 2000 que lo tilda de ‘militante montonero’.
Bueno. Nos llamaron, nos trataron mal, nos dijeron de todo, porque aseguran que el muchacho solo era un «ser humilde, militante del Peronismo, solidario y siempre dispuesto a ayudar al otro…» y ¿quienes somos nosotros para contrariar a los que sostienen ésto? Si los diputados de la Democracia, en el año 2000, tildaron de ‘montonero’ a Acuña (a otros desaparecidos, en la misma lista, no lo hicieron…) pero los concejales de Berazategui sostienen que no lo era, pues entonces que el ‘Nunca Mas’ de la CoNaDep apoye que la calle 36 de denomine Julio César Acuña y listo ¿No? Y colorín colorado…