El concurso preventivo al que se presentó una de las mayores desarrolladoras inmobiliarias de la Argentina podría derivar en una resonante causa por estafa debido al monto de la deuda y a los nombres de los involucrados.
La denuncia está dirigida contra Ribera Desarrollos, propiedad de Carlos De Narváez, hermano del empresario y ex diputado nacional Francisco De Narváez, quien solicitó ante la justicia la apertura del proceso concursal para reestructurar una deuda que va de los u$s90 millones a los u$s200 millones y que la compañía asegura no poder hacer frente.
Entre los acreedores figuran casi todos los bancos más importantes de la City porteña, además de varias empresas, proveedores, inversores y propietarios de dos torres que la empresa vendió pero que no construyó nunca. Por caso, los bancos Patagonia, HSBC e Hipotecario, que fueron inversores del emprendimiento Al Río. También la distribuidora energética Edenor, propiedad del empresario Marcelo Mindlin, quien le pagó u$s50 millones a De Narváez para la construcción de un edificio en el emprendimiento que nunca se c concretó.
Según fuentes cercanas al proceso, la deuda supera los u$s200 millones, de los cuales u$s90 millones fueron aportados por los bancos; otros u$s50 millones a Mindlin y una importante suma en cheques rechazados, además de u$s15 millones adicionales con la sociedad de bolsa del Grupo Cohen.