Todos sabían que Cristina Fernández saldría a la cancha. Nadie pensó -ni por un instante seguramente- que la ex presidente se abstendría de pujar por volver a la Casa Rosada.
Muchas fueron las conjeturas que se tejieron alrededor de ello, empezando por los análisis -incansables- sobre si volvería a salir con Unidad Ciudadana, con el Frente para la Victoria o por donde iría a buscar su lugar en las urnas, Algunos cereyeron que Lavagna era una estrategia de Duhalde para después sumar a la ex Jefa de Estado; otros apostaban triple contra sencillo que Sergio Massa acompañaría finalmente a CFK, y hasta los mas avezados creían ver acuerdos directos con varios referentes del peronismo telúrico, para salir a la calle.
Repentinamente, Cristina Fernández se descuelga anunciando que ‘su’ candidato presidencial sería uno de sus ex jefes de Gabinete, Alberto Fernández, quien en los últinos dos años se dedicó a hostigar -y feo- la imagen y gestión de CFK. Inesperado sin dudas, el anunció que para muchos fue un balde de agua fría (y con cubitos…) que obligaría a politólogos, analistas y observadores, a poner en modo avión sus neuronas, para dilucidar que se trae entre manos Cristina.
Complicadísima, la ex presidente sale a la lalestra en su peor momento judicial, ya que la la causa de los sobornos suma seis procesa-mientos a la actual senadora nacional: Dólar futuro, Hotesur, Los Sauces, obra pública y memorándum con Irán son los principales puntos por los cuales CFK estará en el banquillo durante varios meses.
Dólar futuro: El juez Claudio Bonadio ya elevó el expediente a juicio oral. Está procesada por el delito de administración infiel en perjuicio del Estado. El juez considera que hubo delito en vender operaciones de dólar futuro a un precio más bajo del que pagaba el mercado. Están procesados el e ministro de Economía, Axel Kicillof, y el ex presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli.
Memorándum con Irán: Bonadio también envió a juicio oral la causa que investiga el encubrimiento del atentado a la AMIA. Está procesada y tiene un pedido de prisión preventiva, pero permanece en libertad porque tiene fueros parlamentarios por ser senadora. El expediente investiga si hubo un pacto con Irán para vender petróleo a cambio de impunidad para los acusados de volar la AMIA.
Direccionamiento de la obra pública: El juez Julian Ercolini la procesó y envió la causa a juicio oral. El procesamiento es por asociación ilícita y fraude por haber favorecido y direc-cionado obra pública para el empresario Lázaro Báez. Según la Justicia, el kirchnerismo armó una estructura para beneficiar a Báez con contratos viales. Es la primer causa contra Cristina en la que se la juzga por un caso vinculado directamente a la corrupción.
Los Sauces: En Hotesur y Los Sauces, Cristina está procesada. Ercolini la investiga por asociación ilícita, lavado de dinero y dádivas. Es por el alquiler de propiedades a a Lázaro Báez y Cristóbal López que serían dádivas por las obras que recibían. También están procesados sus hijos Máximo y Florencia Kirchner
Hotesur: La ex presidenta está procesada junto a sus hijos, Máximo y Florencia Kirchner por lavado de activos. En la causa Hotesur, la hipótesis que se investigó es que la ex familia presidencial recibió dinero «a través del negocio hotelero bajo cierta apariencia de legitimidad», lo que le aseguraba -según señaló el juez Ercolini- poder declarar esos fondos ante el organismo anticorrupción y ante el fisco «ocultando su verdadero origen», supuestamente ilícito. Quienes pagaban esas pagaban habitaciones de hotel eran Lázaro Báez y Cristóbal López.
Aún así, teniendo sobre su cabeza cinco pedidos de prisiones preventivas (la mayoría confirmadas por la Justicia) Cristina se refugió en los fueros parlamentarios para resistir ir a la cárcel, como comunmente ocurriría con el común de los argentinos.
Y a la hora de ver seriamente los alcances de su ‘anuncio’, se observa que ella va de vicepresidente en la fórmula. Algunos especularon sobre porqué ese lugar, hasta que comprendieron mas de uno que el presidente de la Nación no tiene fueros, pero la presidente provisional del Senado -por ser senadora- sí los tiene. O sea, seguirá siendo inmune ante los requerimientos judiciales, como hasta ahora.
DURMIENDO CON EL ENEMIGO
Pero mas grave es -desde el punto de vista político- el lamentable rol de Alberto Fernández, con serias posibilidades de ser presidente de la Nación.
Un hombre que hasta hace una semana atrás tildó con duros conceptos a la ex presidente.
El mundo político -especialmente el kirchne-rista- recuerda seguramente las duras críticas que el ex jefe de Gabinete le hacía a quien fue su jefa. «En el último mandato de Cristina es dificilísimo encontrar algo virtuoso», declaraba en una entrevista en el programa Animales Sueltos (América TV), el 17 de diciembre de 2015, una semana después de que Cristina dejara el sillón de Rivadavia a Mauricio Macri.
El político, que fue jefe de Gabinete durante el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) y los primeros meses del primer mandato de Cristina (hasta julio de 2008), cuestionaba los «abusos» de la ex mandataria y su «distorsión de la realidad».
«En el segundo mandato de Cristina es dificilísimo encontrar algo virtuoso. He hecho un enorme esfuerzo: lo único virtuoso que tuvo el último mandato es el desarrollo en ciencia y tecnología», afirmaba, en alusión al lanzamiento del ARSAT.
«He cuestionado a Cristina cuando Cristina hacía abuso. Cuestioné su ley de democratización de la Justicia, su ley de medidas cautelares, el modo como sacó la ley de medios, prácticamente sin debate. Cuestioné todas esas cosas», aseguraba Fernández en ese programa, conducido por Alejandro Fantino.
«Cristina tiene una enorme distorsión sobre la realidad, francamente lo digo. Si Cristina revisa las cosas que dijo, debería rectificarse un montón de cosas. Llegó a decir que Alemania estaba peor que nosotros en materia de pobreza. Sostuvo hasta el final que el cepo no existía y que la inflación no es importante. Eso es negación, es una negación terca, por momentos absurda» agregaba.
También Alberto Fernández citaba que «Los que traicionaron fueron los que se callaron la boca y le permitieron hacer a Cristina todo esto para permitir que hoy Macri sea presidente, los que aplaudieron a Cristina; los que no fueron capaces de decirle: ‘Cristina, es mentira lo que estás diciendo».
Fernández criticaba con dureza lo que consideraba una falta de apertura de la ex presidenta. «De haberme quedado [en el gobierno de Cristina], debería haber sido parte del séquito de obedientes. Para mí la política no es un ejercicio de obediencia, es un ejercicio de reflexión y de debate. La que se olvidó de eso fue Cristina».
Tampoco ahorraba críticas hacia el Partido Justicialista, que calificó de «patético». «El peronismo a lo largo de la democracia fue todo. Y eso no vale. El peronismo fue conservador con [Ítalo] Luder, fue neoliberal con [Carlos] Menem, fue conservador-popular con [Eduardo] Duhalde, fue progresista con [Néstor] Kirchner y solo fue patético con Cristina. Fue patético, fue el partido de la obediencia» indicaba.
«Creo que al kirchnerismo no hay que matarlo, hay que superarlo. Hay que hacer algo supera-dor al kirchnerismo», sostenía Fernández.
Ahora, un político de los kilates de Alberto F. que emitió tan duras críticas hacia Cristina Fernández de Kirchner, es convocado por ella y él automáticamente la presenta en sociedad como «lo mejor para el país». ¿Sirve alguien así como presidente? ¿Tiene algo de honor un hombre que cuestionaba tan duro a la ex Jefa de Estado y ahora «descubrió» que todo lo que él mismo dijo no es cierto, sino que CFK cambió?
Pensar que alguien así puede presidir Argentina, hace correr verdaderos escalofríos sobre las espaldas de quienes solo observan el gran panquequerismo oportunistas, camaleonismo si los hay.
‘FUEROS E INDULTO?
Ya está bien visible que -por las dudas- CFK se aseguró la impunidad (fueros) porque en caso de ganar, iría de ser la actual senadora por la provincia de Buenos Aires, a ser la Presidente provisional del Senado y Vicepresidente del país.
Ella seguiría teniendo fueros como hasta ahora, seguramente teniendo en cuenta que durante todo este año ella estará enjuiciada con pedidos de prisión vigentes.
De llegar -si ganan- a Jefe de Estado Alberto Fernández, éste tiene potestad de indultar tanto a Cristina como a su ‘equipo’ en caso de seguir cuestionados por la justicia federal, para luego -por ejemplo- renunciar Alberto F. y subir de presidente CFK, jugada extremadamente visible por todos los habitantes del país, e ignorado exprofeso por quienes no repararán en ese ‘detalle insignificante’ y seguramente votarán « a cuatro manos» la fórmula F-F…CFK Alberto