Muy habilmente, en tendenciosas notas publicadas en el diario digital Perfil y la revis-ta Noticias, Jaime Durán Barba y James Neilson apuntaron a instalar los conceptos de que la fórmula ‘Fernández – Fernández’ serían algo así como «una bomba de tiempo» para definir -de alguna manera- el rumbo del ‘experimento’ de la fórmula integrada por Alberto Fernández y Cristina Fernández.
La dura calificación de «bomba de tiempo» pretende instalar que «la dualidad de poderes que se desarrollaría en caso de triunfar el binomio tendría un destino explosivo seme-jante al del peronismo en la década del 70».
Y ahí es donde se sorprende la sociedad, porque si éste es el eje argumental que elegirá el macrismo para hacer campaña rumbo a las urnas, es de suponer que los Fernández extremarán el cuidado de sus apariciones en público; en los primeros días de campaña, Alberto F aparece prácticamente como «vocero político» del kirchnerismo, y ocupa el lugar central de las fotos, en tanto que ella se repliega hacia un rol casi monárquico.
Este esquema parece funcionar especialmente para desactivar que CFK ya está «sentada en el banquillo de los acusados» en Comodo-ro Py, mas allá de ubicarse unas filas mas atrás de sus ex funcionarios enjuiciados.
Pero la ‘jugada’ del Gobierno seguramente planteará que habrá que ver cómo se com-portan los distintos protagonistas. Es sabido en el sector, que ‘La Cámpora’ nunca toleró a Alberto Fernández especialmernte después que éste dedicara largos espacios en la TV, las radios y los medios gráficos, para atacar frontalmente la gestión de la ex presidente y criticarla mal. Muy mal…
Pero tras bambalinas, se habla asimismo de un pacto entre Alberto F. y el multimedios ‘Clarín’ que no contaría con la aceptación de muchos dirigentes K.
De cualquier modo, la tesis de Durán Barba y Neilson deja en evidencia una verdad política indiscutible: en un país absolu-tamente presidencialista no pueden con-vivir pacíficamente en el gobierno dos po-deres distintos.
Los mas ácidos observadores y politólogos coinciden en que si Alberto F. se calza la banda presidencial, intentará plantear un gobierno moderado con un plan económico acordado con la oposición y en sintonía con la administración Trump y el FMI.
Es una posibilidad que sectores de «La Cám-pora» y de los movimientos sociales, le-vanten frente a esto las banderas del so-cialismo del siglo XXI y rechacen que el kirchnerismo se transforme en un partido socialdemócrata.
De ocurrir ésto, CFK deberá optar entre ponerse a la cabeza de los rebeldes o soli-darizarse con el presidente, que ten-dría fuerte apoyo in-ternacional.
Los que siguen de cer-ca la evolución de la relación entre los Fer-nández, analizan ‘fini-to’ el factor judicial.
CREEN VER UNA ‘AMNISTIA’ EN FORMACIÓN
La ex jefa de Estado llegará a las próximas elecciones con 10 procesamientos en su haber o más aún si se agilizan otras causas pendientes.
Esto arrastra en el caso de Los Sauces, por ejemplo, a los hermanos Florencia y Máximo Kirchner.
La solución política y tal vez la única solución para semejante hipoteca sería una amnistía de la corrupción que también -dicen- sería del «agrado del macrismo» que ya acumula también, un historial abun-dante en Comodoro Py. El consenso en el Congreso para semejante propuesta, exigiría que el propio presidente sea el que impulse el tema, situación que haría que ella tenga hoy, una dependencia de su ex jefe de gabinete mucho mayor de lo que pueda pa-recer a simple vista.
Tal vez esta debilidad de CFK le genere a Alberto F el suficiente espacio como para poder construir su propia estructura de poder, aliándose a Sergio Massa, la CGT y los gobernadores del PJ, que le restarían espacios de poder al kirchnerismo.Fernandez bis