Parece que a alguien le está cayendo mal nuestra existencia. Y ahora, alguien a quien siempre respetamos mucho (no por sus prominentes bigotes blancos) sino por su calidad de trabajador, ‘avisó’ a varios inspectores de Control Urbano que no debían hablar con Tronqui, so pena de ser sancionados (¡¡!!).
Es pobre la persona que -usufructuando su calidad de ‘jefe’- intenta cercenar el derecho al saludo y al diálogo con un periodista, seguramente cumpliendo órdenes de algún jurásico secretario que debería estar con su jubilación en su casa, pero sigue cobrando del Estado municipal, aparte de hacerlo de la Provincia por su condición de policía bonaerense retirado…
Encima les dice «Al doctor no le gusta que hablen con él…» GLUPverdad 2015