Y hablando de caimanes, aún resuenan los comentarios sobre el reportaje logrado por el Gaucho de Atalaya, hacia el Número Uno.
El mismo, que se aburrió de castigar al Uno y al Dos, finalmente logró lo que muchos que hicieron bien los deberes no pudieron: sacar al aire a aquel que tanto denostó.
Y bueh… No es historia nueva. El mal pagador no tiene amigos, solo serviles…