…Una de las tantas historias de nuestro querido Berazategui, donde pese a creerse que las paralelas nunca se juntan, acá llega un momento en que los personajes se entrecruzan, generando mas que historias, verdaderas leyendas urbanas…
Dicen los que conocen los orígenes de estos relatos vecinales, que en esa casa, ubicada en Av. Mitre entre 10 y 11, hace años atendía cierto conocido médico, quien tenía por secretaría a un hermosa mujer, de origen ucraniano, y que con el paso del tiempo, se fueron conociendo mas allá de los límites del escritorio y el consultorio y comenzó a gestarse una romántica historia de amor…
…Hasta que ella, La Ucraniana, gestó algo mas que un novelesco amor: una criatura avisó que venía al Mundo.
La sorpresa cambió sustancialmente el romance, ya que el médico tenía familia y no estaba dispuesto al escarnio público, así que -con medidas bastante duras- el profesional logró que la madre entregue a la niña, cuando nació, a una congregación religiosa, donde creció sin saber quienes eran sus padres, cuentan los relatores que atizan las brasas del fogón mientras relatan la historia.
Lejos de prodigar esos abrazos y esas caricias que supieron abonar el ‘medicinal’ y escondido noviazgo, el médico comenzó a alejarse de La Ucraniana y del consultorio, hasta que logró su objetivo: abandonar a la mujer que creyó en él y le dio una hija, que luego desapareció en la nebulosa de esa parte de la historia.
Segunda ronda de mate, y aparece en escena un viejo amigo del médico, de quien -se dice- compartieron alguna jaula juntos ante el enojo de algún malhumorado comisario.
El médico platicó todo lo sucedido con su compañero de andanzas, quien comenzó a ver como se ‘empapelaba’ la casa, mientras que la abandonada enamorada, seguía de virtual albaceas de su otrora santuario del amor…
El viejo amigo, joven institucionalista y político, vio con buenos ojos la propiedad, y logró -con una escribanía ‘amiga’- que la casa se escriture pero… a nombre de su madre.
El tema tambaleó y mal, cuando el ‘mundillo’ cercano al tema, se enteró que la madre del mismo, a nombre de quien habría puesto la propiedad, había muerto hacía como una década antes de aparecer en los papeles, de manera que comenzaron los duros momentos sobre este asunto.
El médico, sabiendo que todo estaba por arder, no dudó en dejar abandonada a su Ucraniana, en la peor de las miserias, como cuidadora de una casa donde terminó siendo casi una arapienta del olvido de aquel hombre.
El profesional abrió entonces, otro capítulo de su vida con otra persona, perdiéndose en las calles quilmeñas con ella, dejando atrás a la abandonada Ucraniana.
El amigo finalmente murió, sin ser viejo, dejando la casa con papeles apócrifos a la deriva.
La Ucraniana finalmente falleció hace pocos meses atrás, y hasta hubo quien, sabiendo el entuerto de la propiedad, quiso meterse hace pocas semanas. siendo desalojados por la Policía, dejando la ‘Casa de la Ucraniana’ a la deriva, esperando que algún juez proceda legalmente como corresponde, o alguien mas haga ‘nuevos papeles’ para meterse allí y venderla…

Nicanor Venteveo, historiadorcasa Mitre y 11