La devaluación del peso frente al dólar impacta en los precios de las distintas carnes, aunque no en el mismo porcentaje. Según un informe elaborado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, en el caso de la carne vacuna, el incremento fue de un 3,3% en relación al pasado mes de agosto.
En el caso de pollo y cerdo, las subas se ubicaron por encima de la inflación y se ubicaron para ese período en 12,4% y 10,4% respectivamente.
En la comparación interanual también se visualiza esta tendencia. De este modo y si bien la carne bovina aumentó un 43,6%, se ubicó por debajo del pollo (53,1%) y cerdo (46,6%).
Los precios mostraron un comportamiento diferente, de acuerdo al punto de venta.
En carnicerías, el IPCVA relevó que los precios exhibieron una suba del 4,3% en comparación a agosto, mientras que en supermercados se vieron caídas leves.
De esta manera, se aprecia una brecha de precios entre estas dos bocas de expendio en donde la mayor diferencia se puede ver en el asado.
Según el IPCVA, en los supermercados este corte se puede conseguir hasta 54 pesos más barato en relación a las carnicerías.
En carne picada, esta brecha es de 27 pesos, en nalga de 25 pesos y de 19 pesos en peceto.
Las otras carnes presentan comportamientos opuestos: el pechito de cerdo resulta 11 pesos más económico en las carnicerías; mientras que el precio del pollo fresco entero resulta inferior en 12 pesos en los supermercados.