Como el país entero vio en la improvisada ‘cadena nacional’ armada por la ex presidente Cristina Kirchner, ésta retomó de lleno la centralidad política con un estilo ‘espectacular’ en su aparición en escena del escenario judicial ‘Comodoro Py’.
La vicepresidente electa disparó dos mensajes específicos que sintetizan su ruidosa declaración en la causa de la obra pública en Santa Cruz.
El primero es que «todo el despliegue judicial corresponde a un caso de law fare (‘guerra judicial’) en su contra» y el segundo, es la propuesta de que debería «ser citado a declarar en la causa Alberto Fernández, ya que el presupuesto nacional lo ejecuta y administra el Jefe de Gabinete de ministros».
Esta jugada de CFK, hizo del lunes último «el peor día» del presidente electo en mucho tiempo, sumado al penoso entredicho con el periodista Hugo Alconada Mon.
El mensaje de Cristina Kirchner a Alberto F. tendría a su vez múltiples niveles. Para empezar, que ella no admite la división entre funcionarios intachables y corruptos que estaría intentando trazar el albertismo. En otras palabras, que todo el Frente de Todos deberá hacerse cargo de responder por la década K, incluyendo las causas por corrupción.
También quedó bien en claro con la puesta en escena de la senadora, que «la sociedad política que la vicepresidenta mantiene con el presidente electo funciona de acuerdo a las conveniencias de cada uno. CFK eligió dar batalla a una semana de la entrega del poder, lo que también implica otro mensaje: que ella impone las reglas de juego justo antes de que empiece a funcionar el nuevo gobierno».
En el entorno de Alberto Fernández trascendió que él y Cristina Kirchner habrían charlado largo y tendido sobre «el rumbo a seguir para neutralizar las principales causas que la afectan a ella».
La estrategia elegida por la defensa de la vicepresidente electa le apunta a «voltear tres causas ligadas procesalmente, que son las de la obra pública, Hotesur y Los Sauces».
La primera es la clave de todo, y tiene pendiente de resolución una serie de nulidades que podrían hacerla caer. La acusación de Cristina en sus declaraciones del lunes, tiende justamente a embarrar la cancha y facilitar la anulación del proceso.
La caída de la causa de la obra pública tendría un efecto multiplicador sobre Los Sauces y Hotesur.
En éstas dos últimas, se investiga el lavado -a través del alquiler de habitaciones- de dinero proveniente de la obra pública sobrefacturada en la ruidosa provincia de Santa Cruz.
De no poder investigarse el delito precedente, o sea, la sobrefacturación de precios en la obra pública, tampoco podría investigarse el lavado realizado con los fondos de dichas investigadas obras públicas.
O sea que se estaría frente al eventual desmoronamiento de las tres causas.
A esto se le sumaría que las causas del Memorándum de Entendimiento con Irán y la fuerte investigación judicial e internacional del llamado dólar futuro son vulnerables, por tratar sobre cuestiones políticas que pueden ser consideradas no judiciables, tal la estrategia que persiguen los defensores de la ex Jefa de Estado.
Ésta sería la hoja de ruta de la defensa judicial de CFK, que esperaría todo el apoyo de la presidencia de la Nación -léase Alberto Fernández- para predisponer a los jueces a su favor.
Aparentemente, Alberto F. no habría dado muestras de querer resolver el tema a toda velocidad como lo estaría presionando la senadora, para no quedar como el presidente que asumió y en el acto resolvió los problemas judiciales de la vicepresidente, que lo dejaría frente al país como un verdadero ‘títere’…
Pero esta prudencia no sería compartida por ella que imprime cada vez mas presión…Alberto