Cuando apenas transcurrieron los primeros 90 días en el Gobierno, Alberto Fernández no ahorró enfrentamientos y confrontación con al menos tres sectores ‘picantes’ de la sociedad: El Campo, la Justicia y la Iglesia católica.
Uno de los mas preocupantes para la ‘población política’ es el enfrentamiento con la Justicia, que ‘conduce’, sin dudas, Cristina Kirchner. Para la ex Jefa de Estado y actual vicepresidente, la Justicia Federal «es responsable de la persecución» que ella, su familia y sus ex funcionarios dicen sufrir, y ahora con ella en el poder, «deben pagar las consecuencias de su accionar». La Casa Rosada cuenta en este tema con la ‘ventaja’ de que las irregularidades en Comodoro Py están a la orden del día quedando bajo fundada sospecha, por ejemplo el sistema de sorteos. Algo había que hacer para intentar devolverle credibilidad al funcionamiento de la Justicia Federal y el establecimiento de un nuevo fuero penal federal podría ser una alternativa viable.
El problema es que la reforma judicial, sumada a modificación del régimen de jubilación de los funcionarios judiciales, fue suficiente como para «generalizar el enfrentamiento con todo el Poder Judicial».
Respecto del choque frontal con la iglesia católica, sin dudas se trata de la confrontación elegida por el kirchnerismo, ya que se hubiera podido postergar el tratamiento legislativo de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, por lo que no se entiende porqué Alberto F., durante su gira europea, ratificó el envío del proyecto sobre aborto 24 horas después de haberse reunido con Francisco, justamente para pedirle ayuda para la renegociación de la deuda.
El «apuro» por tratar de inmediato el proyecto del aborto obedecería a la «necesidad de contar con un éxito político inmediato de gran resonancia mediática».
Sin embargo, el gobierno se expone a pagar durante cuatro años las consecuencias de haber desairado al Papa, estableciendo el aborto en la propia tierra del sacerdote de Roma. Aparte, todo indica que el gobierno no tiene los números asegurados en el Congreso, particularmente en el Senado.
Finalmente, en el caso del campo, el conflicto se monta a partir de la necesidad de caja del gobierno, que lo lleva a aumentar el 3% las retenciones e inmediatamente la memoria colectiva reinstala la crisis del 2008 con la tristemente célebre resolución 125.
De los tres conflictos, sin duda el más evitable era el del aborto y el más complejo de sobrellevar es el de la Justicia.
A la hora de las comparaciones, se contrastan Alberto Fernández con Néstor Kirchner, su extinto mentor, ya que un presidente que se jacta de su supuesta condición «moderada y dialo-guista», en apenas tres meses termina enfrentado con tres sectores importantes. Mientras que Néstor Kirchner, en el 2003 batalló fron-talmente contra la Corte Suprema pero la crisis con el campo recién llegó durante el primer mandato de Cristina y el conflicto con la Justicia en su segundo mandato.
Lo que el kirchnerismo tardó casi una década en desarrollar, Alberto lo puso de manifiesto en escasos tres meses. Alberto