EL BANCO CENTRAL CONFIRMÓ QUE EMITIRÁ DINERO PARA ‘CONSUMO INTERNO’
Durante febrero último, el Banco Central aceleró la política monetaria expansiva, y la emisión monetaria durante ese mes, igualó los altos niveles de noviembre y diciembre de 2019, alcanzando los $248.517 millones.
Esta semana, el BCRA confirmó el envío de un nuevo adelanto transitorio al Tesoro de la Nación, por $27.000 millones.
De todas formas, el grueso de la emisión monetaria ocurrió por el canal bancario.
La novedad fue el adelanto transitorio por $27.000 millones que el Central envió al Tesoro, continuando esa forma el financiamiento del BCRA al Ejecutivo.
Fue el segundo envío del 2020 y el más alto en lo que va del año, ya que el anterior fue por $20.000 millones.
Aun así, el grueso de la utilización de la «maquinita» fue por la vía bancaria. El Banco Central continuó desarmando Pases y Leliq y expandió por $201.693 millones a través de ese canal.
Desde el Gobierno insisten en que es necesario reactivar el crédito para que las empresas lleguen a fin de mes y paguen, por ejemplo, los sueldos de sus empleados.
Con una restricción fiscal importante, generada por la renegociación de la deuda, la necesidad de pesos de la economía, alimentada por una inflación todavía alta, intenta ser saciada por el lado bancario.
El director de Macroview, Pablo Goldín, dijo: «Al tener instalado y fuerte un control de cambios, hay un instrumento muy poderoso de corto plazo para emitir moneda, cosa que hasta hace unos meses prácticamente no se hacía».
«Hay tres conductos posibles: la compra de dólares, el financiamiento al Gobierno y el bancario, ir desactivando la cápsula en el crédito que generaron las Leliq» declaran.
En ese sentido, los dos últimos instrumentos fueron utilizados en forma expansiva.
La asistencia al Tesoro emitió $47.000 millones y el desarme de pasivos remunerados $201.693 millones. La política cambiaria, por el contrario, absorbió: las ventas de dólares del BCRA, que buscan moderar el actual atraso cambiario, quitaron $20.720 millones de la base monetaria.
Para la actual gestión del Central, se retomó un objetivo de política monetaria que la gestión anterior había dejado en segundo plano: reactivar la producción y el empleo.
El gran miedo de los economistas más emparentados con la ortodoxia, es que la emisión se vaya a precios.
En un contexto de recesión y cepo, eso se materializaría si los pesos se van a los dólares paralelos; que se agranden las brechas.
Si bien su impacto inflacionario no sería similar al de una devaluación del oficial, de todas formas podría generar puntuales traslados.
En ese sentido, en noviembre y diciembre ya se había registrado una fuerte expansión, de $508.138 millones, que los alarmó.
El peligro de que el Central «se comiera la curva de febrero» cuando la demanda de pesos baja por razones estacionales, tuvo como respuesta una absorción monetaria de $186.510 millones.
