El gobernador de La RiojaRicardo Quintela, brindó una entrevista a un medio de la capital en el marco de la pandemia del COVID-19. En ese contexto, el mandatario provincial pareciera haberse distendido tanto que lanzó una insólita confesión.

El funcionario riojano hizo referencia al coronavirus y a la obligatoriedad de utilizar barbijos. Sin embargo, el silencio reinó cuando Quintela opinó sobre el fin de la cuarentena.

Acerca de la gradualidad de la salida del aislamiento, el gobernador hizo hincapié en sus implicancias: “A mí me preocupa todo porque si se abre un sector los otros van a presionar de por qué no ellos”, señaló.

Quintela continuó con un terrible desliz al lamentar que hayan “cerrado cabarets”. Luego, cuando se dio cuenta de sus palabras, intentó desdecirse: “Perdón, fiestas, salones de fiestas”. Y sumó: “Tenemos cerrados bares, boliches bailables, hoteles, tiendas. Tenemos todo cerrado”.

A pesar de la marcha atrás, los dichos del gobernador exponen una realidad que, aunque solapada, pareciera seguir existiendo al menos en la provincia de La Rioja.