La familia la está pasando mal. En serio. Llamó al municipio, la anotaron y le dijeron que le iban a enviar alimentos.
Ellos viven a 100 mts. del hospital ‘Evita Pueblo’ en Ranelagh.
Esperanzados en poder paliar su necesidad vital, esperaron. Llegó el envío municipal. Yerba, azúcar y otras cosas, pero para comer, solo 2 polentas. Tristes, llamaron a la dependencia donde gestionaron y preguntaron si eso iba a ser semanal, ya que -para comer- nada. De mala gana, alguien le dijo que no, que eso era por una sola vez, y que no podía ser que no le haya llegado alimento, que era mentira.
La familia, angustiadaverduraas por su situación, entre lágrimas le explicó a la funcionaria que no, que no era mentira, que realmente no habían recibido para comer. «Ahora van a pasar» alguien le prometió. Y así fue.
Mas tarde, pasó un camión municipal. Le bajaron carne, huevos, harinas y otros alimentos junto con verduras. A la familia se les iluminaron los ojos. Por fin comerían!
Al rato, llama la funcionaria para decirles que ese envío «fue un error» y mandaron buscar los alimentos. Triste cuadro que una familia hambrienta, tras recibir -por fin- alimentos, pasara el camión y se los lleve- «Disculpen, yo solo cumplo órdenes…» dijo quien cargó los alimentos en el camión, dejando tirada a esa familia, con hambre y con bronca por lo que les hicieron.
Felizmente, alguien avisó del problema a Salomé Pereyra e inmediatamente asistieron a esa familia. Increíble pero cierto…