Bajo la absurda excusa ded que «Todo sirve si se trata de luchar contra el coronavirus», la pandemia que azota al mundo y que se cobró ya miles de víctimas en todo el planeta, la iglesia no pierde tiempo aprovechando que pese a que la Constitución Nacional reconoce la libertad de cultos, el Estado sustenta a la Católica, se hizo uso de un helicóptero del Ejército Argentino para que un obispo saque a sobrevolar la Capital con una imagen de una virgen.
Lo denominaron «el aporte de la fe» quedó plasmado en el sobrevuelo que realizó un helicóptero con las imágenes de ‘Nuestra Señora de Luján de Malvinas y Nuestra Señora de Loreto’, para «bendecir a los argentinos que sufren el azote del Covid-19».
Las imágenes fueron llevadas por el obispo castrense, Santiago Olivera, quien aseguró que «la presencia de María sobrevolando nuestro cielo es un signo de cercanía a nuestro pueblo, quien recibió su protección frente a tantos temores».
Olivera estuvo acompañado en el vuelo por el capellán mayor del Ejército Argentino Eduardo Alberto Castellanos y el rector de la catedral castrense, Diego Manuel Pereyra.
Si bien nadie cuestiona la fe de cada argentino y sus creencias religiosas personales, hay que aclarar que el gasto que demandó ese vuelo lo paga el Pueblo con sus impuestos, y que encima no era para trasladar un enfermo o accidentado -que generalmente no tienen ‘suerte’ de que los traslade un helicóptero-.
El vuelo era para llevar una estatua, una imagen… Cientos de miles de pesos, para que dos sacerdotes con dos estatuas, sobrevuelen la Capital…
El helicóptero B Helic Asal 601 del Ejército Argentino partió de Campo de Mayo con las imágenes marianas, tomando luego rumbo al cuadrante este, para cruzar los partidos de Tigre, San Fernando, San Isidro, Vicente López, ingresando ingresando luego a territorio de la ciudad de Buenos Aires, bordeando el Río de la Plata.