Es en el Mar de Weddell, que se ubica al Este de la Península Antártica, ocupando una superficie de alrededor de 3 millones de kilómetros cuadrados, con un ancho máximo de 2.000 km desde el continente.

Es de todos los mares antárticos el que mantiene una mayor superficie de hielos asociados al finalizar el período de mayor fusión, que se da en verano (Diciembre a Marzo). El hielo marino de verano en este mar, se ha reducido en un tercio en los últimos cinco años (2015-2020), lapso en que ha perdido 1 millón de kilómetros cuadrados de superficie.

En contraste con el Ártico, el hielo marino alrededor de la Antártida había aumentado en extensión desde la década de 1970, pero luego disminuyó rápidamente a niveles extremadamente bajos, con la mayor retracción, lo que tendrá severas implicancias para la circulación oceánica y la fauna marina de la región que depende de los hielos para su supervivencia.

Podemos ver también que la rápida pérdida de hielo marino está afectando tanto al ecosistema del Mar de Weddell a las plantas y animales antárticos en general, como pequeñas algas de hielo y pequeños crustáceos (krill), hasta aves marinas, focas y ballenas, que están muy adaptadas a la presencia del hielo marino.

Un equipo internacional de investigadores estudió los registros satelitales de la extensión del hielo marino y los análisis climáticos a partir de fines de la década de 1970 para comprender por qué el hielo marino de verano en el área de la Antártida en ese se ha reducido en un tercio en los últimos cinco años.

Descubrieron que la pérdida de hielo se produjo debido a una serie de tormentas severas en el verano antártico de 2016/17, junto con la reaparición de un área de aguas abiertas en el centro del ‘paquete de hielo’ (conocido como polinia), que no había ocurrido desde mediados de los años setenta.