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AL FINAL, TRIUNFÓ EL PERIODISMO DE BERAZATEGUI

La medida había sido implementada en forma unilateral, por el presidente del deliberativo, el veterinario Adolfo Roesler. Los periodistas no podrían entrar mas al Concejo durante las sesiones.
Supimos que -inclusive- la mayoría de los concejales oficialistas -compañeros de Roesler- no sabían de lo dispuesto por el jefe del recinto, pero tuvieron que morder el polvo ante la medida.
En el caso de la oposición, no sabían nada hasta nuestro reclamo. Algunos aplaudieron la medida, otros, solo patalearon puertas adentro. Oficialmente, ninguno de los 24 concejales se pronunció contra la medida adoptada por el presidente.
Y ahí empezó el derrotero de solo dos periodistas. UNo, director de un quincenario, fue impedido de ingresar no a la sesión, sino directamente al edificio de la Casa del Pueblo. El otro, director de este Semanario, fue impedido de ingresar con la presencia de tres policías y personal del COM, como si fuera un desconocido, casi un militante de la izquierda combativa…
Ahora ¿cual fue el argumento de Roesler para prohibir el ingreso? Que un periodista sentado puede representar un peligro de contagio para los 24 concejales, empleados, policías etc (unas 40 personas) que suelen estar en las sesiones.
Curiosamente, nadie reparó que si un periodista es un peligro de contagio para el Concejo, también lo sería para el municipio, donde hay casos positivos del COVID19, pero la prensa puede ingresar allí sin barrera alguna.
Y ahí comenzó la lucha de un solo periodista, defendiendo la libertad de prensa, el derecho constitucional del periodismo, y los términos de excepción en el DNU presidencial -renovado y con la misma excepción- del punto 9 que habilita el trabajo periodístico.
El poder político de Berazategui, enfrentando el reclamo de un periodista que solamente pugnaba por estar presente en las sesiones para informar a la comunidad de la labor del deliberativo. Roesler aprovechó el tema y sesionaron sin la presencia de taquígrafos, lo que raya la ilegitimidad de las sesiones, ya que lo ‘suplieron’ con la filmación de las sesiones -no corresponde, según la LeY Orgánica de las Municipalidades y el Reglamento del Concejo Deliberante, ya que no se certifica legalmente el tratamiento de cada sesión.
Correspondía sesionar por teleconferencia, como lo hacen en la mayoría de los distritos y hasta en el Congreso Nacional.
Pero no. Lo ilegítimo siguió vigente de la mano de Adolfo Roesler, con el cómplice silencio de todos los concejales (oposición incluída).
Las represalias no se hicieron esperar. Tras tres meses de haber logrado -después de años de no tener- una pauta oficial, el municipio dejó sin efecto la misma al semanario ‘Vedrdad e Investigación’ por su insistencia en querer cumplir con la labor de periodista en el Concejo, que vino desarrollando desde hace 34 años.
La comuna había enviado el aviso respectivo para julio, pero luego (como se ve en el gráfico) dejaron sin efecto para este Medio, la pauta que nos duró 3 meses…
LA PRENSA SE AGRUPA
Solidarios con los periodistas ‘prohibidos’, los medios de Berazategui y de otros distritos se agruparon en un grupo de Whatssapp denominado «Libertad de Expresión» y a donde se sumaron la mayoría de la gente de prensa de Be-razategui. Todos entendieron que la prohibición no era contra un periodista o un medio. Era contra la Prensa.
Algunos, tras ingresar y seguramente por sus compromisos personales con el municipio, salieron casi en minutos del grupo. Otros, como una periodista de Quilmes, que allá es del FDT y en Berazategui trabaja para ‘Cambiemos’, derrapó defendiendo la medida y ofreciendo el envío de los cuadernillos desde el bloque para el cual trabaja, lo que obviamente ni siquiera fue tenido en cuenta por lo absurdo.
Pero la mayoría de los periodistas acordaron elaborar un documento de Repudio por la medida, que sería enviada al Foro de Periodistas FOPEA, a la Defensoría del Pueblo, Legislatura y medios nacionales y provinciales.
Se sabía que el grupo estaba ‘infiltrado’ por algún periodista muy ligado al oficialismo, que los tendría al tanto al instante de lo que se trataría allí- De entrada, quiso alivianar la situación. Luego, al ver lo firme del reclamo, acompaño algunas de las propuestas. No importó, porque el periodismo mostró que no se trataba de situaciones económicas, políticas ni de poder. Solamente se buscó la libertad del trabajo de la prensa.
Y cuando ya estaba listo el documento de Repudio, apareció un comunicado del Concejo Deliberante emitido por la Municipalidad de Berazategui, que para tratar de disimular la injerencia sobre el ayuntamiento, citó que su intervención fue «a pedido del Concejo…», mas allá de ser de público conocimiento que la hija de Roesler es periodista y trabaja en Prensa municipal, lo que aumenta la sorpresa por la medida adoptada por su padre en absoluto desmedro del periodismo.
Y de paso, tras quitarnos la pauta, extrañamente en los tres correos del Semanario dejamos de recibir información municipal. Tuvimos que reclamar en dos oportunidades esa censura encubierta hasta que se reestableció el envío de la información desde la Comuna…
La ‘habilitación’ hacia los periodistas de volver a las sesiones, no hace mas que confirmar la censura de la cual fuimos objetos los trabajadores de la prensa de Berazategui por parte del poder político, ya que al dar a conocer que podemos ingresar nuevamente, declaran tácitamente que hubo un avasallamiento al trabajo periodístico en el Concejo, y que ello debió ser enfrentado por los periodistas quienes dejaron de lado sus líneas editoriales o diversidad de criterios, y codo a codo, reclamaron contra la medida. Triunfo del periodismo frente a la soberbia política.

cONCEJO pERIODISTAS

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