Tras una amplia batería de publicaciones en los principales medios bonaerenses sobre que Kicillof tenía afiliada a su familia a la costosa obra social privada OSDE al igual que la mayoría de los integrantes de su gabinete en desmedro de la obra social del estado bonaerense, IOMA, y que desnudó que ni el propio gobernador ni sus funcionarios ni siquiera gastaron tiempo en tramitar su afiliación al IOMA, la reacción en todos los sectores no se hizo esperar, y el mandatario provincial tuvo que dar marcha atrás a su pertenencia a la costosa prepaga privada.
El planteo, conocido en el marco de la grave crisis sanitaria a la que sumió la gestión provincial al IOMA, generó revuelo y bronca en las redes sociales y terminó por instalarse como Trend Topic en Twitter, donde los usuarios cargaron duramente contra el gobernador Axel Kicillof .
Ante ello, y viendo el problema en que se había metido, el mandatario se comunicó con el titular del IOMA, Homero Giles, para pedirle que lo afilie tanto a él como a su esposa Soledad Quereilhac y sus dos hijos, y le envíe los carnets a su despacho.
El médico cumplió con sorprendente rapidez, incluso a pesar del faltante de plástico denunciado por afiliados que todavía esperan por su credencial (aunque actualmente, tras el quiebre con la agremiación de médicos, no puedan usarla).
Hoy, el gobernador entendió que también se predica con el ejemplo, no solo con palabras