QUE CALLADA QUIETUD…
En medio de la tormenta desatada en el planeta por el temerario virus, los políticos debieron circunscribir sus apetencias a simples asistencias barriales, muchos de los cuales vienen haciendo papelones, y unos pocos realmente enal-tecen el significado de ‘solidaridad’ y
altruísmo, ya que a la hora de visitar barrios, muchos se sacan fotos con lo que pagó el bolsillo del contribuyente, y pocos -muy pocos- simplemente cuentan la mano que tendieron usando sus propios óbolos…
El generoso sistema ‘Robin Hood’ que viene funcionando hace siglos en nuestro país, hoy aparece mas que nunca en las fotos, en las cuales se hace alharaca con camiones llenos de alimentos -comprados con el dinero del contribuyente- que van a manos de ‘referentes sociales’ quienes, primero, se quedan con lo que necesiten pa-ra ellos, sus familias, sus amigos, y después reparten como si fueran en trineos navideños, entre los que necesitan. Nunca repartir trabajo. Siempre dádivas.
Y la gente, en vez de aplaudir a quienes pagan impuestos para que ellos vivan de arriba, encima veneran a los que se apoderan de los recursos del Estado en beneficio propio, para hacer política barata. Un símbolo que vivimos en Argentina hace varias décadas…
Y ahí vemos como personajes sustentados por los señores de la política, terminan arrojando mas de una docena de jamones -comprados con los impuestos de la gente- a la basura, en vez de dárselos a quienes tenían hambre.
Nadie sancionó esto. Solo lo encubrieron. Como Matías Aguirre, un lamentable funcionario público del municipio, que encima engaña a la gente con ope-rativos en los cuales, para atraer contribuyentes, colocan carpas de ‘El Estado en tu Barrio’ que es para jornadas de documentación y trámites.
Otros, como Nicolás Terrera, diciéndole a la gente de los barrios que son los nuevos ‘bendecidos por el doctor…’ y que los voten, que cuando lleguen al municipio en 2023, grandes maravillas se verán de sus manos. Engaños a los cuales la gente ya le vuelve las espaldas…
Pero también están los que son ‘militantes de nacimiento’, como la ‘Negra’ Salo (Salomé Pereyra) quien armó su gente de ‘Barrios de Pie’ recorriendo de pico a rabo Berazategui, asistiendo a quien verdaderamente lo necesita.
Sin demagogia, sin falsa vanagloria, tendiendo una mano a los que están verdaderamente mal.
Héctor Ravelo, otro que fue cascoteado hace años por el oficialismo, seguramente -como ocurre en casi todas las comarcas- para evitar el crecimiento político como le tocó a su propio padre, defenestrado por el poder durante años porque medía «demasiado bien» en las encuestas locales.





