Un informe conocido en las últimas a nivel mundial, indica que a partir del agravamiento de las condiciones macroeconómicas argentinas, la Unicef actualizó sus previsiones y ahora espera que la pobreza infantil llegue al 62,9% en este segundo semestre del año.
Se trata de un alza de diez puntos porcentuales respecto a los valores del 2019 y cuatro puntos por encima de lo pronosticado en abril, lo que representa un salto de 7,3 a 8 millones de pobres infantiles.
«En mayo publicamos estimaciones basados en datos de cuentas nacionales de la EPH y de los pronósticos del PBI del FMI, que se modificaron significativamente. Pasaron de prever una recesión del 5,7% al 9,9%. Y la recuperación será del 3,9% y no del 4,4% como se pensaba», indicó Sebastián Waisgrais, especialista en inclusión social de Unicef.
Por su parte, la pobreza extrema infantil que estaba en el 14,1% a fines del 2019 y que se esperaba que suba hasta un 16,3%, ahora se prevé que salte hasta el 18,7% y englobe a 2,4 millones de niños y niñas.
«Es un aumento del 33% en la pobreza extrema cuando en la pobreza general es del 18%», agregó Waisgrais.
El estudio de Unicef se completó con una nueva encuesta sobre los mismos 2525 hogares que fueron relevados en abril que manifiesta una compleja situación social.
El 45% de los hogares vio sus ingresos disminuídos, el 25% tiene al menos una deuda y el 57% recibe asistencia del Estado.
A su vez, el 26% declaró tener que dejar de comprar algún alimento por no tener el dinero suficiente y el 10% acudió a un comedor comunitario o retiró viandas.