Repentinamente, y siendo considerado prácticamente un ‘héroe’ frente a la pandemia, ahora se ve a diario que «la imagen» de Alberto Fernández «está cada vez peor…» al punto que varios Medios nacionales comenzaron a publicar que «hoy» si hubiera elecciones, el Gobierno perdería…
Sin embargo, si bien inicialmente todos los aplausos y las cucardas por el triunfo de octubre de 2019 que se los llevaba Cristina Kirchner, de la noche a la mañana, cuando irrumpió en escena el COVID-19, en la línea de batalla solo se lo veía a Alberto F., al punto que era considerado por la sociedad como quien conducía los destinos argentinos ante el avance avasallante de la enfermedad mundial.
Rara vez -muy rara vez- CFK aparecía en la escena política.
Los correveidiles de turno simplemente sazonaban diciendo que «cristina respeta y deja que Alberto gobierne…» pero gran parte de la sociedad entendió, paulatinamente, que el ‘juego’ era que el presidente se desgaste lo mas que pueda, para luego o provocar su renuncia, o -en el peor y mas cruel de los casos- que se contagie del virus.
Ambas posibilidades, en definitiva, servirían para que Cristina Fernández asuma en su momento la conducción del país.
Si el alejamiento fuera por un problema de salud, puede asumir la presidente Provisional del Senado (CFK) y tras dos años (o sea el año próximo) si se prolongaran las licencias del Jefe de Estado, la senadora, vicepresidente del país, ya se haría cargo oficialmente del sillón de Rivadavia.
En el caso de ahogarlo en la encrucijada de dejarlo solo frente a la pandemia, y en una lucha desigual frente a Rodríguez Larreta y con un Axel Kicillof encolumnado con los Kirchner, Alberto Fernández se vería sitiado y renunciando a fin de año -como creen haber escuchado algunos referentes importantes…- asumiendo, para evitar el efecto tsunami, el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa y convocando a una Asamblea Legislativa para que se conceda la conducción del país a la vicepresidente de a Nación.
Es que, legalmente, si se produce la renuncia del Primer Mandatario antes de cumplirse dos años de gestión, correspondería convocar nuevamente a elecciones, pero la crisis de 2001/02, cuando Argentina tuvo 5 presidentes en 10 días, permitió utilizar la herramienta de la Asamblea Legislativa, que permitió designar presidentes provisionales al titular del Senado, Ramón Puerta. al entonces gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá; al titular de la cámara Baja, Eduardo Camaño, y al senador Eduardo Du-halde.
El manejo político del país es, sin secretos, el que imprimen Máximo y Cristina Kirchner, tras quienes no solo se encolumna Kicillof, sino la mayoría de los gobernadores ‘peronistas’ del país.
Cuando Alberto F. crecía en las encuestas, inclusive doblegando al propio principal referente macrista Rodríguez Larreta, con medidas que permitían estabilizar el ascenso del coro-navirus, repentinamente comenzaron distintas maniobras que hicieron fruncir los ceños de muchos argentinos, que -como es costumbre en nuestro país el ‘te amo’ ‘te odio’- sin casi despeinarse, comenzó una adversión hacia el Jefe de Estado a quien encaminaron hacia una interminable cuarentena que molestó -en sobremanera- a gran parte de los habitantes del país.
Paralelo a ésto, y ante el silencio de Kicillof y de la propia Cristina, los números en la provincia de Buenos Aires comenzaron a mutar, y se sumó a ello el ocultamiento en las cifras especialmente de fallecidos por coronavirus, pero con el fuerte respaldo del cristinismo, todo comenzó a recaer directamente sobre la imagen de Alberto, a quien dejaron solo, frente a la pandemia mundial, la devaluación y los avatares del dólar.
En medio de la dura tormenta, Cristina solo aparecía en público para reirse de los senadores que se dormían en las sesiones o discutían banalidades, pero que hasta hoy mismo, nunca se la escuchó hacer referencias públicas sobre la situación del país por el COVID19.
Tampoco salió al cruce de problemas graves para la Nación como la trepada del dólar, los incendios en varias provincias, reclamos de la Policía bonaerense (ella es senadora por la provincia de Buenos Aires) y hasta la casi autonomía con que comenzó a manejarse CABA ante las decisiones del Gobierno nacional.
Kicillof abonó el fuego con medidas impensadas en la Casa Rosada, y descomprimió la situación del Aislamiento hacia los municipios, dejando que cada intendente maneje sus propias medidas y protocolos.
De esta manera, ‘invitaban’ a Alberto F. a confrontar con los Alcaldes, algo que ningún político que se precie de hábil, haría.
Protegido por los ‘K’, Axel Kicillof -que quiere ser vicepresidente en 2023 con Máximo Kirchner como presidente- desafía aún al propio Alberto, casi ronroneando cerca de Larreta.
Todo lo que sirva para desgastar al presidente de la Nación, se usará.
El armado de reemplazo del Jefe de Estado está en marcha, agregando diariamente situaciones que lleven a criticar al Primer Mandatario, que podría estallar casi en un ‘clamor’ de que renuncie, para ser sustituído por Massa, Cristina o quien sea manejable políticamente.
Total, el poder lo tiene ella…