El reclamo de la Policía Bonaerense, en su momento sirvió -mas que nada- para que los bonaerenses y el país, se enteren de la miseria económica que les paga la provincia de Buenos Aires.
Axel Kicillof, lejos de interesarle la situación de los uniformados, se limitó a enojarse, fruncir el ceño frente a Sergio Berni, y ensayar una ‘sorpresa‘ por la acción de quienes tienen -mínimo- 5 años de atraso salarial, si se tiene en cuenta que un concejal -que trabaja una vez por mes de promedio- cobra $ 100.000 mensuales, y un Policía Bonaerense, $ 33.000.
Desplegando su perfil histriónico, el ‘coronel‘ Berni quiso avasallar el justo reclamo policial denunciando que ‘algunos efectivos que fueron a la Residencia Presidencial de Olivos estaban ebrios y drogados‘, zafando que nadie lo denunció a él penalmente por estar en conocimiento que había policías en esas condiciones y no fueron detenidos.
Kicillof y Berni no tuvieron prurito en mentirles a los uniformados, prometiéndoles mejoras económicas que siguen ausentes, como dinero adicional para sus ropas de trabajo y otros ingresos que, directamente, siquiera fueron ‘retocados‘.
Tristemente, el gobernador ni siquiera ‘maquilló‘ el salario que percibe un policía o un penitenciario por hijo, que actualmente sigue siendo de $ 366 por mes, menos del valor de un kilo de milanesas…
Pero eso sí. Axel K. y Berni siguieron ninguneando el reclamo policial con amenazas de todos los colores, menos con mejoras salariales para los trabajadores penitenciarios y de la Policía de la provincia de Buenos Aires.
Seguramente si en las próximas semanas se reitera una movida policial en reclamo de mejoras, esta gente no titubeará en salir a defenestrarlos acusándolos de atacar el orden constitucional, cuando los derechos constitucionales de los Policías siguen brillando por su ausencia en manos del gobernador y su ministro de Seguridad