Con el supuesto objetivo de «proteger a la ciudadanía de las noticias falsas, maliciosas y falacias», el Gobierno nacional de descolgó con ‘Nodio’, un «observatorio de la desinformación y la violencia simbólica en medios y plataformas digitales». El citado organismo estará a cargo de la Defensoría del Público, la ex periodista Miriam Lewin.
El argumernto que presentó Lewin para defender el inminente avasallamiento del derecho constitucional de la libertad de expresión sin censura previa, es que «Insultar a quien piensa distinto, cancelar a quien es diferente, descalificar, agredir y no argumentar, bloquea el diálogo y vulnera derechos. Construir con falsedades noticias que apelan a la emocionalidad y fortalecen prejuicios que fomentan la intolerancia es poner en riesgo la convivencia democrática».
El observatorio funcionará en el ámbito de la Defen-soría del Público y contará con un Consejo Asesor (aunque no se dieron a conocer los nombres de los integrantes).
Según se explicó, la iniciativa se propone «generar insumos y entornos de intercambio que permitan reflexionar acerca de las prácticas deontológicas en búsqueda de un periodismo de alta calidad, el fortalecimiento de las audiencias críticas mediante el desarrollo de competencias digi-tales y el fomento del debate sobre los aspectos éticos del ejercicio de la libertad de expresión en internet, entre otras iniciativas».
Según el Gobierno, la oficina de espiar al periodismo, ‘Nodio’ contribuirá «A crear ámbitos participativos de debate permanente sobre la temática abordada. Promover el conocimiento científico sobre la desinfor-mación y contribuir a mitigar el fenómeno de la información maliciosa. Asesorar a organismos y organizaciones sociales en torno al tema y colaborar en el diseño de estrategias y recomendaciones para abordarlo. Promover el conocimiento científico y elaborar material dirigido a la promoción de la resiliencia social frente a la problemática de la desinformación. Realizar campañas de capacitación en alfabetización digital y mediática. Promover compromisos de buenas prácticas informativas y discursos de respeto. Identificar, exponer y explicar la desinformación, mediante acciones de monitoreo, revisión, análisis y verificación de la desinformación; identificación de estrategias argumentativas, sistema de alertas, de publicidad y de respuestas coordinadas, entre otras. Para ello promoverá el trabajo colaborativo con organismos especializados, centros de investigación, plataformas digitales, la industria audiovisual y las organizaciones de la sociedad civil», según los planes de censura de Alberto Fernández y su gente..
RECHAZO OPOSITOR
Supuestamente, desde la oposición, no tardaron en llegar las críticas.
«Este gobierno tiene cepo para todo, también para controlar a la prensa», escribió Cristian Ritondo, presidente del bloque PRO de la Cámara de Diputados de la Nación.
Y agregó: «El poder de turno no debe decidir qué información llega a los ciudadanos. El Estado Nacional tiene que garantizar la libertad de expresión, no restringirla».
EL PERIODISMO TODO DEBE REPUDIAR ESTE
AVASALLAMIENTO
La Libertad de expresión está garantizada en el Mundo entero, al punto que en nuestro país se establece que «Nadie tiene el derecho de prohibir o limitar mi libertad de expresión», artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
El Periodismo argentino está sujeto, como cualquier ciudadano del país, al fuero penal en caso de sentirse, algún funcionario, persona, entidad o institución, agredida por cualquier término incluído en una nota periodística. O sea, definitivamente, si alguien cree haber sido agredido, injuriado, calumniado o dañado por una publicación de la índole que sea, lo asiste el derecho de recurrir a la Justicia para dirimir la situación.
Pero ‘Nodio’ plantea otra cara de la situación, ya que su concreción permitiría el análisis y juzgamiento de un texto o imagen en los medios de prensa, lo que debe ser considerado subjetivo ya que dependerá del Gobierno la ubicación del asunto y su posterior ejecución, una forma ni siquiera encubierta, sino abiertamente de censura y control hacia los medios de Prensa.
Ya organizaciones periodísticas de Argentina y del Mundo entero, comenzaron a rechazar la creación del ente de censura oficial y a repudiar el avance anticonstitucional del planteo de control de libertad de prensa.