Las leyes de tránsito en todo el país, establecen universalmente que las esquinas y bocacalles son los puntos de cruce de los viandantes o peatones, mientras que el resto de la cuadra es para la normal circulación de los vehículos.
También aplica restricciones tanto para los vehículos y sus velocidades de circulación, como para los peatones que no deben cruzar fuera de las esquinas.
Ahora bien. Con el paso del tiempo, la inmoralidad humana, la falta de respeto como sociedad y el atropello a los derechos de cada sujeto, echaron por tierra, literalmente, las principales normas de convivencia sociales, entre ellas la ocupación de veredas y calzadas en forma indebida, las obstrucciones de estacionamiento, la ocupación de las rampas para discapacitados y todas formas posibles de burlas a lo escrito en beneficio de la comunidad.
Uno de los puntos principales, no solo por las incomodidades que ello provoca sino por los accidentes que suelen producirse, es el avasallamiento sobre los peatones, por parte de quienes conducen vehículos.
100 metros de circulación a favor del conductor, no les alcanzan evidentemente, al punto de apoderarse -también- de las esquinas, donde se ha trastocado el orden establecido por las leyes de tráfico y circulación en la vía pública, en favor del mas ‘fuerte’ -el vehículo conducido- en detrimento del mas débil -el que, simplemente, intenta cruzar por donde le corresponde-.
La gran mayoría de los que manejan, ya ni se inmutan al llegar a la esquina e imponer su vehículo sobre el lugar de cruce de peatones, incluyendo parar sobre las líneas de sendas para peatones, que inhiben de su uso a los que están aguardando poder cruzar. Una triste «ley del mas fuerte».
Suele verse, encima, en los días de lluvias, que los viandantes empapándoseaguardan que algún conductor decida dejarlos cruzar donde les corresponde, esperando inclusive el ‘agradecimiento’ de quien cruza, como si le estuviera haciendo un favor al dejarlo cruzar.
Si hay que evaluar actitudes en el tránsito, sin dudas los motociclistas se llevan lo mas alto del ‘podio’ de falta de respeto a la gente, no importa la edad.
Los conductores de motos han tomado las ciudades como ‘suyas’ en las calles, cruzando esquinas con semáforos en rojo, en contramano, por las veredas, girando delante de los autos, cruzándose entre ellos y cuanta falta se les busque, gozando de una impunidad increíble.
La accidentología de Berazategui con intervención del SAME marca que mas del 75% de los incidentes de tránsito involucra motos, ya que sus conductores se han erigido en una ‘elite’ de «dueños de la calle» que incluye algo mucho peor todavía: Si alguien le reclama la forma imprudente de conducirse por las calles, recibirá insultos y gestos obscenos, sin descartar la agresión física por parte de quien se resiste a encuadrarse en las leyes y ordenanzas vigentes.
La parte mas destacada de esta gente, la constituyen los ‘delivery’s’, quienes directamente no frenan en las esquinas, cruzan como vienen, sin luces, a veces sin cascos, sin patentes, sin respetar a nadie ni nada. Si alguien les llama la atención, puede significar que varios de ellos lo persigan y lo agredan en grupo, como ya ocurrió varias veces.
En definitiva, la agresión social que hemos sembrado entre nosotros, tiene una base importante, también, en las reglas del tránsito que no se cumplen y que el Estado poco se esfuerza en que ello cambie