La Casa Rosada intenta recuperar capital político que por las disparadas de los tipos de cambio financieros (MEP y CCL) e informal (BLUE) fue perdiendo. Si bien el ministro de Economía Martín Guzmán se esmera en dar señales de «sustentabilidad fiscal» cuyo remate fue la eliminación del ASPO el viernes pasado (6/11), sobre el cual estaba justificado todo el «Paquete COVID» de asistencia fiscal, el mercado entiende que el gran problema está en el déficit fiscal que quiere para 2021 y en el balance del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que está quebrado y con muy pocas reservas líquidas.

A medida que las actividades comenzaron a reactivarse, la Casa Rosada fue desarmando el «Paquete COVID«. Entonces, quedó en evidencia que el gobierno nacional no está dispuesto a hacer sacrificio alguno para lograr el equilibrio fiscal.

Incluso, economistas cercanos al Frente de Todos, como el caso de Emmanuel Álvarez Agis, advierten que es un grave problema: «Mi impresión es que Guzmán está siendo optimista porque si la economía no se estabiliza hoy por estas cuestiones del dólar, va a ser difícil que se recupere el año que viene. Y si no se recupera el año que viene, el déficit que puso en el presupuesto va a terminar siendo más alto, no más bajo.

El gasto público del año que viene no baja porque vos sólo estás sacando el gasto público Covid. El gasto público no Covid se mantiene. En ese sentido, lo arriesgado del presupuesto de Guzmán es que está implícito que la economía el año que viene vuelve a niveles pre-covid. Entonces, tendría que eliminar el gasto covid.

Mi punto es: si yo en marzo del año que viene veo que la economía no está volviendo a los niveles de pre-covid, me voy a quejar de que la política fiscal tiene que ser más expansiva y de que el gobierno tiene que cambiar el presupuesto porque la economía no se está recuperando con la velocidad que quería.

Hay que revisar esto trimestre a trimestre porque no va a pasar algo distinto porque lo diga Guzmán en vez de Dujovne«

En medio de señales fiscales, de exigencias del FMI para un plan plurianual de baja del déficit y de emisión de bonos para bajar el tipo de cambio informal (blue) «a los garrotazos» luego del impacto en precios y la producción, la gran pregunta que muchos se hace es si es un buen momento para comprar aún más dólares -porque esta baja es coyuntural y luego subirá- o es un buen momento para vender -por temor a que baje aún más-.

La consultora Economía & Regiones elaboró un interesante análisis al respecto:

«De acuerdo con nuestro análisis, son más las diferencias que las similitudes entre la economía del 2020 y la de 1988. Dadas estas diferencias, nosotros esperamos que el futuro no sea exactamente igual a lo que acontecido en 1989 y 1990.

Por el lado de las semejanzas y como ya señalamos, hay que esperar una fuerte suba del dólar nominal a futuro. Para entender qué ocurrirá con el dólar hay que saber que acontecerá con el peso. Y para saber qué sucederá con el peso, hay que estudiar el balance del BCRA. Un balance de BCRA quebrado, y que se quebrará inexorablemente cada vez más, es promesa certera de más devaluación e inflación.

Y el problema es que el BCRA está quebrado, y estará cada vez más quebrado. El Central emitió mucho en 2020, pero todavía le falta emitir mucho más para cerrar este ejercicio fiscal. Al mismo tiempo, el Presupuesto 2021 asegura que el BCRA seguirá emitiendo mucho en 2021. O sea, los pasivos (base monetaria, LELIQs + Pases) seguirán creciendo, mientras las reservas de verdad seguirán en descenso, o sea; el activo relevante seguirá cayendo. Y como la emisión no impacta instantáneamente, sino que actúa con retardo de entre 12 y 18 meses, se puede concluir que el escenario monetario se encuentra hipotecado (por lo menos) en 2021/ 2022. El balance del BCRA es claro en este sentido. 

En agosto 2019, cuando el dólar oficial estaba $45, el tipo de cambio de cobertura estaba $128. Catorce meses después, el dólar solidario está en $136 y el dólar Blue (libre) cotiza $180. Es decir, el dólar cobertura de agosto 2019 terminó más que materializándose catorce meses después. No obstante, esta problemática se agrava. El dólar cobertura no sólo sube sostenidamente, sino que cada vez lo hace más rápido, pasando de $283 (diciembre 2019); a $1.173 (septiembre 2019); $1242 (15/10/2020) y $1.346 (28/10/2020).

Sin lugar a duda, esta performance del dólar cobertura aseguraría una fuerte suba del dólar BLUE en 2021 y 2022. En este sentido, a nadie le podría sorprender que el dólar BLUE empezará con “2”; “3”; “4”, “5”; “6” y más. De hecho, el dólar BLUE se multiplicó por tres en los últimos doce meses pasando de $60 (post elecciones) a $180 (actual). De mantenerse esta dinámica y aplicando una regla de tres simple, lo cual es un supuesto muy benévolo ya que la dinámica empeora, el dólar BLUE debería estar $540 ($1.620) dentro de doce (veinticuatro) meses. A nadie le puede sorprender que el dólar BLUE viaje hacia los cuatro dígitos en la tendencia de mediano plazo durante este mandato presidencial

La suba del tipo de cambio nominal del dólar BLUE será fuerte, más aún teniendo en cuenta que es un mercado muy chico que se mueve con muy poco dinero. Sin embargo, el CEPO institucional, el corralito tecnológico y electrónico, más la fiscalización de la AFIP a las empresas y del BCRA a los bancos, impedirán un desplome de la demanda de dinero tan fuerte como el acontecido en 1989/1990 cuando no había todas estas violaciones a la propiedad privada, ni la actual tecnología, ni el presente nivel de bancarización.

En 2021/2022 habrá mayor caída de demanda de dinero que en la actualidad, pero será inferior a la de 1989/1990. A diferencia de 1898/1990, la inflación se acelerará, pero perderá por goleada frente a la suba del dólar BLUE. En este marco, el TCR subirá más que en 1989 y 1990, con lo cual el dólar medido en términos reales será más caro que nunca antes en la historia argentina». 

Por Urgente24