Tras la muerte de Diego Armando Maradona, el Ejecutivo municipal de Berazategui propuso denominar a la calle 63, conocida como ‘La Tablada’, con el nombre del futbolista fallecido.
Si bien no puede negarse que Maradona fue uno de los mejores futbolistas de la historia, tampoco debería olvidarse que su vida, lejos del deporte perfecto, estuvo plagada de adicciones, que de hecho, al momento de su muerte, estaba en tratamiento -una vez mas- sobre la adicción al alcohol.
Maradona, después de su intachable carrera como goleador, comenzó a evidenciar lo que finalmente, él mismo reconoció, y fue que mientras era un gran ídolo del fútbol, consumía estupefacientes.
De hecho la Selección Argentina termina fuera del Mundial de Estados Unidos en 1994 por el resultado positivo de un análisis antidoping efectuado a Diego Maradona, confirmado por la Federación Internacional de Fútbol, que sacudió esa Copa del Mundo.
Los esfuerzos de los deportistas argentinos para superarse y ganar, se basan siempre en no consumir alcohol ni drogas.
Maradona se sumergió tanto en las adicciones que él mismo, pidiendo perdón al fútbol, selló a fuego la frase «la pelota no se mancha…».
Colocar su nombre a una calle, es mostrarle a los chicos que a las autoridades deliberativas y municipales de Berazategui, no les importa el pasado de adicciones del ídolo, un contrapunto muy duro en un municipio cuyo intendente es médico y que ni siquiera consume alcohol.
EL CASO MONZÓN
No debería olvidarse el caso del ídolo del Boxeo que llegó a ser Campeón del Mundo: Carlos Monzón.
El pugilista santafecino llegó a ser Campeón Mundial de la categoría Mediano a fines de 1970, y lo retuvo hasta su retiro, en 1977.
El 14 de febrero de 1988, cometió el femicidio de su ex pareja, Alicia Muñiz, hecho por el que fue juzgado y condenado a once años de prisión por homicidio simple, dado que, por ese entonces, no existía un tratamiento especial para ese tipo de delitos.
Monzón falleció en 1995, en un accidente automovilístico.
Un simbólico monumento del ex boxeador, estaba ubicado en Santa Fe, en reconocimiento a sus logros mundiales. Pero el femicidio a Alicia Muñiz levantó las protestas en la ciudad, y reclamaron el retiro de dicha estatua.
Una plaqueta le había sido colocada en el lugar: «Carlos Monzón, campeón mundial y femicida».
La escultura de Carlos Monzón, que se encontraba sobre a la Ruta Provincial 1, en el sitio donde el boxeador murió, fue retirada.
Un Pueblo no podía admirar un femicida, por mas campeón que haya sido.
¿BERAZATEGUI LO HARÁ?
Es clarito el tema. La excusa serán «las alegrías que Diego les dio a la gente» sin importar la droga, el alcohol, los golpes a mujeres. Un lamentable ejemplo de una persona cuyo nombre llevará una calle del distrito.
¿Agasajará Berazategui a un adicto declarado, por mas campeón que haya sido?