La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una campaña global para dejar atrás el tabaquismo y apuesta a que al menos 100 millones de personas dejen el cigarrillo para el año siguiente.
«No es tan difícil como parece, es una adicción que tiene una triple dependencia física, psíquica y social, y saber que existe medicación para dejarla y está comprobado que sirve», dijo la doctora María Inés Medín, especialista en tabaquismo.
Según la OMS, en el mundo hay alrededor de 780 millones de personas que afirman querer dejar el cigarrillo, pero solo el 30% de ellas tiene acceso a medios que puedan ayudarlas a conseguirlo.
En ese sentido, «el objetivo es difundir los diferentes métodos y estrategias disponibles para cada comunidad a través de los medios digitales, las redes sociales y la comunicación efectiva para avanzar en el objetivo de crear entornos más saludables» explican.
«Hay apoyo psicológico especial que se llama terapia cognitivo-conductual, que apoya al tratamiento farmacológico y socialmente, tendrá que cambiar cosas como los grupos de pertenencia o los rituales», dijo Medín.
«La pandemia colaboró para que mucha gente decida dejar de fumar, mientras que otros mantuvieron el consumo como un método para bajar la ansiedad» según los propios fumadores.
«La situación de ansiedad, generalmente lleva a que se fume más. Cuando se fuma nicotina puede ser que baje la ansiedad o que genere un estímulo, tiene un doble efecto. Hay gente que tiene también mucha dependencia gestual y lo arma o lo toca», expresó la doctora.
En otro orden, resaltó que en Argentina «el promedio de edad de inicio en el tabaco es a los 12 años, por lo que comienza a darse esta adicción desde la adolescencia, cuando la personalidad está en pleno proceso de formación».
«También tiene que ver con una decisión política, por ejemplo subir el precio de los cigarrillos, hacer advertencias más grandes en los paquetes de cigarrillos, cuestiones que sean más abarcativas que las que establece la ley. Se puede lograr», afirmó Medín.