No podemos decir que los 24 concejales sean ‘antidemocracia’ por varias razones. Primero, quedan 23 ediles, ya que Marcos Cuellas vive en Italia hace meses (pero sigue cobrando en Berazategui); del resto, no queremos cuestionar a los concejales mussistas porque ellos están bajo el régimen de ‘obediencia debida’, a saber: Florentino Acosta (presidente HCD en las sombras); el Adolfo Roesler (firma como si fuera el presidente), Jenifer Noro, Verónica A. Díaz, Alicia Gioia, Elizabeth Fortunato, Liliana Colnaghi, Laura Ramírez, Graciela Cano, Rubén Carbone, Vaccaro Notte, Carlos Aicardi, Carlos Martino, Orlando Reyes, Jorge Sívori, Gaspar Fernández, Marcelo Romio, Mabel Días, Reyna Tévez, Gabriel Kunz.
En el caso de los ‘aliados’, como son Nancy Vivas y Zulma Vega trabajan de la misma forma.
En general, podría decirse que la única ‘autónoma’ real es la radical Flavia Torrisi.
El panorama para el año que viene es lamentable, ya que -como se ve- salvo Torrisi, el resto juega a favor del oficialismo en todas las votaciones.
Cuatro puntos oscuros, marcaron en este pandémico 2020 la forma de ‘trabajar’ en el deliberativo de Berazategui: 1) Las sesiones ‘truchas’ que se hicieron entre abril y noviembre 2020, sin la presencia de taquígrafos -como marca la Ley Orgánica de las Municipalidades– dado que la función de los mismos es fiscalizar cada sesión y rubricar las actas de las mismas.
El Concejo sesionó sin taquígrafos, sentando en la mesa de ellos a dos empleados del Cuerpo -el locutor del Concejo y un empleado de Comisiones- no estando autorizados bajo ningún punto de vista a rubricar acta alguna. Es ilegal lo que hicieron.
Segundo, la mugre de Roesler y Acosta, de prohibir el ingreso de periodistas al Concejo.
Se dicen peronistas, hacen homenajes a los perseguidos y prohibidos, pero prohiben la Libertad de Prensa. No valen la pena de mas palabras…
Tercero, autorizan que un concejal le robe los impuestos al vecino, como el caso de Marcos Cuellas a quien le dieron el vistobueno para que se vaya a vivir y trabajar a Génova, Italia, pero cobrando su sueldo de concejal en Berazategui.
Una barbaridad por donde se lo mire…
Y cuarto, encubrir las estafas del concejal (PRO) Gabriel Kunz, pidiendo policías en las sesiones para alejar a los damnificados por sus estafas pero proteger al concejal denunciado.
Entre los buenos deseos que deberíamos hacernos todos, contribuyentes, periodistas, políticos, y todo aquel o aquella de buena voluntad, sería que estos «señoras y señores concejales» de la vergüenza, tengan 5 minutos de reflexión y aunque sea que simulen representar al Pueblo, si es que al menos lo pueden ensayar para tratar de convencer al Pueblo que ellos los representan…