El Instituto ANLIS Malbrán (Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud) confirmó la presencia en nuestro país de la variante del SARS-CoV-2, que había sido localizada meses atrás en Río de Janeiro, Brasil. Los investigadores llegaron a esa conclusión luego de la secuenciación del genoma completo de la variante proveniente del linaje B.1.1.28.

Desde hace días que los científicos argentinos venían alertando sobre esta posibilidad, luego de que se descubrieron mutaciones del coronavirus en cinco muestras realizadas en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. En ese marco, habían adelantado que eran similares a las que se registraron en Sudáfrica y Río de Janeiro.

Sin embargo, faltaba secuenciar el genoma completo para determinar si se trataba, efectivamente de una de esas variantes.

 “Una de las mejores formas de conocer un organismo es secuenciar su genoma, que contiene las instrucciones necesarias para hacerlo funcionar. Cuando se produce una pandemia como la de COVID-19, conocer el genoma del agente infeccioso responsable proporciona información con gran relevancia para los investigadores. Les permite identificar qué es lo que causa la enfermedad, conocer su origen y evolución con el tiempo o desarrollar estrategias terapéuticas para hacerle frente”, explicó la directora técnico-científica del Instituto Malbrán, Claudia Perandones.

En concreto, la secuenciación genómica durante la pandemia de COVID-19 ha permitido:

  • Determinar rápidamente el origen del virus de su reservorio zoonótico (pangolín).
  • Identificar la dinámica global de dispersión del virus.
  • Analizar y realizar el seguimiento de la virulencia viral.
  • Evaluar la adecuación de las diferentes estrategias diagnósticas tradicionales y evaluar “a tiempo real” el impacto de las medidas de mitigación y control para la toma de decisiones informadas.
  • La rápida identificación de las mutaciones responsables de la segunda ola posterior al verano en Europa, la individualización de afectados “súper-transmisores” (super spreaders) de la enfermedad.
  • Identificar las reintroducciones zoonóticas, como la de los visones en Dinamarca y Francia.
  • La identificación de la “Nueva Variante del Reino Unido Linaje B.1.1.7.”, que presenta un incremento de un 70% en la transmisibilidad de la infección por SARS-CoV-2 y que ya se ha identificado en tres estados de EEUU y en 33 países mas.
  • La identificación de las variantes de Sudáfrica y Rio de Janeiro.
  • La secuenciación genómica es la única tecnología que permite la confirmación de reinfecciones.



Esta última es además indispensable para el seguimiento de la diversidad de las regiones del genoma como candidatas vacunales a un nivel de precisión de nucleótidos y su comparación en distintas zonas geográficas, y así vigilar la circulación de los posibles vectores de adenovirus. Cabe aclarar que varias de las fórmulas de vacunación se sustentan en estrategias de vectores de adenovirus y, por lo tanto, es fundamental realizar la secuenciación genómica de todos los adenovirus que circulen tanto a nivel nacional como regional, para garantizar la efectividad de la protección a través de la vacunación”, explicó Perandones.

Por su parte, la especialista señaló que “realizar el seguimiento de estas variaciones a través de una vigilancia genómica de la población viral circulante en el país, especialmente, y después la presión vacunal, es fundamental para asegurar la correcta cobertura de los linajes circulantes en la estrategia elegida”.