Si bien se supone que el Estado debe proteger los valores culturales de su población, en este caso ARBA no titubeó en incluir distorsiones lingüísticas en las boletas de impuesto inmobiliario bonaerense.

Aunque la Real Academia Española haya explicado a las autoridades de nuestro país que el llamado ‘lenguaje inclusivo‘, invento argentino obvio, es una distorsión del lenguaje castellano y no está avalado por nadie, el ente de Recaudación de la provincia mostró que poco y nada le interesa eso, simplemente volcó el ‘todes‘ y listo, que tanto hablar…