El peronismo bonaerense especialmente, sigue resistiendo que ‘La Cámpora’ tome la conducción del Justicialismo provincial, como pretende Cristina Fernández para su hijo Máximo.
Inicialmente, la jugada para lograr el desembarco de Máximo Kirchner en la presidencia del PJ de la Provincia era que el jefe de ‘La Cámpora’ quedara en enero como nuevo jefe partidario. Después, ante el alzamiento que empezaron a mostrar distintos popes bonaerenses, algunos de los cuales inclusive, habían hecho público su ‘apoyo’ al plan ‘K’ y se empezó a hablar de febrero; luego, de mediados de marzo y ahora, entre intendentes que avalan el arribo del hijo de Cristina Kirchner a la conducción del Pejota provincial, ya hablan de finales de marzo.
La pelea de fondo, sin dudas, es que si Máximo se encarama como jefe del Pejota provincial, ‘La Cámpora’ y el kirchnerismo serán quienes muevan los hilos del peronismo provincial, anulando el perfil de ‘paladar negro’ de aquellos que tienen colecciones de pergaminos y cucardas del PJ en sus vidas, especialmente dentro de los intendentes ‘históricos’ quienes finalmente serán fagocitados por la fuerza ‘K’.
Detrás del señalado atraso, hay una pelea de fondo dentro del Pejota, que sigue sin aplacarse. El vicepresidente peronista e intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, no solo se resiste a abandonar el cargo sino que le hizo saber al camporismo que «Yo no me corro ni renuncio».
Hay pocos antecedentes de dirigentes peronistas que quieran rivalizar con el kirchnerismo y hayan tenido éxito. El último fue Florencio Randazzo, en 2017, y le salió mal.
Desafiante, ya Fernando Gray había subido a sus redes sociales una foto de él, pala en mano, y un mensaje con doble sentido: «Yo me planto». Dicen que apuntaba a un plan de forestación en su distrito, pero todos en el PJ entendieron que era una señal pública de resistencia a Máximo Kirchner.
Ya pasaron varias semanas de aquel posteo, y sin embargo en el kirchnerismo de la Provincia su sola mención aún provoca malestar. «Cayó mal la foto. Genera fastidio. Una cosa era discutir entre nosotros puertas adentro y otra salir con ese mensaje. Fue hacerle el juego a la derecha», dijeron intendentes que juegan con Máximo Kirchner.
La alternativa que buscó «La Cámpora» para facilitar la llegada de su jefe a la presidencia del Pejota, fue que renunciaran los 48 consejeros del partido con mandato vigente. Con que dimitieran la mitad más uno del cuerpo, es decir 25, alcanzaba: la Carta Orgánica habilita el adelantamiento de la elección de autoridades en caso de acefalía.
Pero pasadas las semanas, ninguno de los 48 miembros de la conducción partidaria presentó la renuncia. «El tema es que no consiguen las renuncias», apuntaron en el sector del Pejota que resiste a Máximo Kirchner.
En el sector de Grey observan que el camino de las dimisiones tampoco es tan sencillo.
«También deberán renunciar los 24 suplentes, que asumen en caso de renuncia de los titulares. Uno de los suplentes es, por ejemplo, Aníbal Regueiro, que ni loco renuncia», aseguran entre los que resisten el desembarco de ‘La Cámpora’. Regueiro fue intendente de Presidente Perón y, según dicen, atribuye haber perdido el municipio a una interna que le habilitaron desde el kirch-nerismo.
La conformación actual de la conducción del partido, responde a la ‘foto’ de 2017, cuando el kirchnerismo optó por el sello Unidad Ciudadana.
Así, casi todos los consejeros son bien pejota. Sus mandatos vencen el 17 de diciembre.
Del lado que impulsa a Máximo Kirchner, sin embargo, advierten que no será necesario que ningún consejero renuncie.
«La idea es convocar al Consejo a fines de marzo y que ahí se mocione adelantar la elección. Con que se apruebe por mayoría, alcanza», indicaron las fuentes consultadas.
En el grupo de jefes comunales que encabeza Gray, dicen que aunque ‘La Cámpora’ pueda avanzar con la convocatoria a elecciones ahora en marzo, igual la interna no podrá realizarse antes de mayo debido a los pasos reglamentarios.
Y se preguntan: «¿Hay margen para forzar tanto las cosas en medio de la discusión por el inicio de las clases, las vacunas faltantes, la segunda ola del Covid, la inflación? Ponerse a cantar la marcha peronista en este escenario sería ir a contramano de la sociedad».
En el kirchnerismo admiten que los plazos no dan para que ya en marzo pueda asumir Máximo Kirchner como presidente. «Lo de la interna sería un acto administrativo que quedaría para más adelante. Lo de marzo sería el hecho político», sostuvieron.
Y agregaron: «Ya se habló con todos y hasta Alberto F. está de acuerdo con que Máximo sea el presidente del partido. Hay voluntad casi unánime para que eso ocurra. Va a pasar, aunque se esté demorando».
Uno y otro sector dan diferentes razones cuando se los consulta sobre el motivo del arribo del líder de ‘La Cámpora’ al PJ.
«Es, por un lado, una forma de atenuar las disputas territoriales y, por el otro, una coronación a su trabajo en la política provincial. Con Axel Kicillof muy enfocado en la gestión, Máximo es el principal articulador político en la Provincia, el que logra unir a los intendentes, a Sergio Massa, y a los gremios», enumeran entre los que impulsan la llegada del hijo de la vicepresidenta.
En la vereda de enfrente hablan directamente de que Máximo Kirchner quiere la conducción del partido para posicionarse para la carrera por la presidencia en 2023.
¿Hay posibilidades de que le ofrezcan algo a Gray para que desista? En su grupo dicen que «no acepta nada».
Tampoco asoma probable que haya alguna oferta para el intendente de Esteban Eche-verría.
«El kirchnerismo es muy hostil cuando hay un desaire público. No le van a dar nada. Si no cualquiera va mañana y los desafía con una pala en una plaza», dicen en una intendencia bonaerense que jura apoyar a Máximo K.