Un animal no tradicional es un animal de compañía que no es perro y gato, así los conocemos y entendemos; pero dentro de este amplio concepto es necesario establecer diferencias. «Un animal no tradicional puede ser silvestre, es decir, pertenece a la naturaleza y no está permitido su crianza para poder tenerlo como animal de compañía; a su vez, puede ser autóctono, de la zona; o exótico, que no es de esta zona», señalan los referentes del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA), especialistas en animales no tradicionales.
Cuando tenemos como mascota un animal no tradicional hay que estar atentos a muchas cosas, «no se comportan igual entre ellos y tampoco de manera similar a un perro y gato. Hay mucha variación según la especie, y por eso hay que ver cuáles son los puntos de alertas o las cuestiones de manejo y nutrición para trabajar y prevenir enfermedades», resumen las autoridades del CVPBA.
Cuando dentro de la familia hay animales no tradicionales es necesario contar con un médico veterinario especializado en el tema, ya que cada especie es única. «Tener conocimientos correctos y asesoramiento sanitario permite que tengan una buena calidad de vida y podamos prevenir muchas enfermedades” comentan los especialistas y aclaran que “el control profesional de los mismos es necesario; de acuerdo a la especie variará si el control es anual o semestral; y si hay patologías se interviene mucho más».
Además, hay que estar atentos y conscientes ya que estas especies padecen diferentes enfermedades zoonóticas, y más aún cuando el potencial de contagio o riesgo es más alto que un animal que hace tiempo está siendo criado bajo el cuidado humano.
Si bien la tenencia de fauna silvestre no está permitida, por lo que no se debe fomentar su integración en las familias, muchas personas cuentan con uno como consecuencia de rescates, por lo cual hay que brindarles todo el cuidado sanitario, ya que la gran mayoría no pueden volver a liberarse. En este sentido, desde el Colegio de Veterinarios de la provincia de Buenos Aires explican que «como agentes de salud, brindamos información y conocimiento respecto a la tenencia de estos animales, y como médicos veterinarios estamos habilitados para atender cualquier especie».
Por último, existe una delgada línea entre la legalidad y la ilegalidad, «muchas especies no están permitidas hoy en día, pero como hace tiempo se podía adquirir sin problema, hay personas que cuentan con esos animales, como serpientes o iguanas; y los veterinarios especializados están habilitados a atender cualquier consulta, independientemente de que el animal sea legal o no», concluyen los referentes de la institución veterinaria bonaerense.
UN LLAMADO DE ATENCIÓN
Psitacosis en tiempos de COVID. Como todos los años en esta época, los profesionales veterinarios se encuentran con el aumento de atención en consultorio de pichones de loros habladores (amazona aestiva) procedentes del tráfico ilegal de fauna.
«Aunque todavía no cuantificado, hemos visto incrementado este número de manera muy importante por evidentes fallas en los organismos de contralor», expresan los referentes de la Institución.
A pesar de ser algo recurrente, la preocupación de los profesionales es mayor a otras épocas ya que una importante cantidad de loros son portadores de psitacosis, una zoonosis que se presenta con cuadros respiratorios y puede llevar a la muerte a personas; «este año se pone mayor énfasis, ya que toda enfermedad respiratoria es considerada COVID con lo cual el inicio de tratamiento se verá postergado con el consiguiente aumento de la mortalidad de personas, probablemente no diagnosticadas», considera los especialistas del CVPBA.
De acuerdo a datos del Departamento de Zoonosis Urbana de la Provincia de Buenos Aires durante el 2020 el número de animales positivos de psitacosis fue de 25, mientras en lo que va de 2021 es de 39.
Además, los profesionales señalan que en testeos realizados en sus clínicas particulares se observa que del total de animales testados el 50 % da positivo.