El orificio vaginal de M es equivalente a el de una mujer de 55 años activa sexualmente. M era la tarjeta de crédito de su mamá,para comprar drogas y muy de vez en cuando, comida. Maia nunca lloro,ni se quejo cuando su secuestrador se la llevo,ya que era normal para ella, vivio así siempre.

Hoy M no aparece mas en los principales medios de comunicación, hoy Maia nos grita que el Estado está ausente en todas las circunstancias, ¿nadie noto que no iba a la escuela? ¿Nadie noto que su mamá no era capaz de cuidarla por sus problemas de adicción? ¿Nadie lo vio o nadie quiso verlo?.

La periodista Viviana Canosa, en A24, filtró detalles sobre el ‘Caso M’, la menor de 7 años ‘secuestrada’ por un cartonero y recuperada en Luján. El informe sobre la nena fue verdaderamente escalofriante.

Las ginecólogas salieron llorando después de revisarla. Las propias ginecólogas debieron ser atendidas por psicólogos. Tuvieron que tranquilizarlas, no podían creer lo que estaban viendo. Lo que hizo este señor de llevársela, era algo cotidiano para ella» dijo la periodista sobre el tema.

En medio de un fuerte descargo contra las feministas, Canosa arremetió: «Muy tremendo. Las ginecólogas descompensadas, siendo atendidas por psicólogos y psiquiatras«.

«Es una tragedia lo que pasó, estamos siempre discutiendo cosas con una doble vara, con una doble moral, pero con la bragueta abierta. ¡Ciérrensela!” arremetió.

Y destacó: “Lo de la niña es desesperante. Enterarme de lo que me enteré me partió en medio, y lo que más me angustia y me duele es que me siento una idiota, porque hablamos con el abogado, con un montón de políticos y el abogado del secuestrador”.

Yo no puedo, no puedo contar, pero imagínense lo peor. Toda su vida esta chica fue abusada. Y yo lo voy a decir, no me importa nada» agregó.

Lo último que se supo de la causa judicial fue que el cartonero se negó a declarar ante la jueza Fabiana Galetti, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correcional N° 57. La información fue confirmada por un comunicado del Ministerio Público.

En tanto, el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno porteño evalúa a su entorno para un eventual regreso de M. a su familia inmediata: “Que vaya a un hogar es la última opción”, afirmó Adriana Suárez Bedini, vicepresidenta del Consejo.

Según información periodística, a la menor no se le realizó la cámara Gesell, una pericia clave en una causa de abuso sexual de menores, ya que cuando se hizo la denuncia regía el aislamiento obligatorio debido a la pandemia y ese tipo de peritajes se volvían difíciles de realizar.

Habría que hablar de la injusticia más grande y dolorosa que viven criaturas inocentes sin entender el porqué, como y que es, en nuestro país!.

Hablemos del ‘Caso M’. de Maia Beloso, porque el silenciar su nombre hace que se la olvide

La nena de 7 años que fue raptada durante 3 días por un hombre en bicicleta, donde hubo mucha difusión por parte de los medios y redes sociales, donde hubo tantos uniformados buscándola. Gracias a Dios fue encontrada con vida,  supuestamente sana y salva. Alegría fue el hallazgo de esa criatura inocente, con  el alivio de que esté viva y que se la veía bien, que logró que nos tranquilicemos y la dejemos en el olvido, el peor error que podemos cometer: olvidarla.

Maia fue abusada los siete años de vida, esos siete años que tiene hoy, esos fueron la cantidad de años de abuso que tuvo, la usaron como una “tarjeta de crédito”. Todos silenciaron, abogados, médicos, fiscales, desde que la encontraron y solo callaron.

Hoy estamos destruídos, los que sentimos el dolor por Maia, que está ‘viva’ pero arruinada.

La información médica dice que su orificio vaginal es equivalente al de una mujer de 55 años por la vida sexual activa de la nena.

Ella iba tranquila detrás de su captor porque para ella, era normal. Su madre, drogadicta, la entregaba a diario a cambio de droga, comida o algo de ropa. 7 años de Maia, 7 años de martirio…

¿Qué disponen nuestras leyes sobre su indignante madre? ¿La Justicia se va a lavar las manos en el cartonero, que la tuvo tres días, cuando Maia fue violada desde siempre?

Cuanto dolor, cuanta tristeza por ver esta Argentina así, con miles de Maia a lo largo y a lo ancho del país, que son ‘invisibles’ a los ojos de quienes deben bregar por el bienestar de nuestros niños