Una pareja recibió una triste noticia, su bebé tenía muy pocas posibilidades de nacer con vida y a las 18 semanas de embarazo decidieron llevar a cabo un aborto. Pero todo lo planeado no salió como esperaban.

Lora Denison, de 27 años, esperaba a su cuarto hijo pero lamentablemente se le diagnosticó el síndrome de Edwards, una afección muy grave que en la mayoría de los casos termina con la vida del pequeño a las pocas horas de nacer.

Ante esta situación decidió llevar a cabo un aborto, pero para sorpresa de todos, el bebé nació con vida y respirando.

Según la madre, «el pequeño aguantó 10 horas y verlo morir fue una tortura». “Me alegro de haber pasado ese poco de tiempo con él, pero también hizo que la situación fuera mucho más difícil. Mi hijo tenía un corazón de león”, dijo la mujer.

Pensé que había hecho lo difícil cuando tomé la difícil decisión de tener un aborto, pero ahora se siente diez veces peor. Solo quiero que otras mamás sepan en caso de que les pase esto”, continuó.

Según la madre, no se controlaron los latidos del corazón del bebé antes de inducir el parto a través de un aborto. El escuchar como sus latidos se volvían más lentos para la mujer fue lo peor de su vida.

Además, explica que fue su pareja la que se dio cuenta de lo que sucedía: “Cuando mi compañero lo recogió después de que nació, dijo ‘su corazón está latiendo’, y ellos dijeron ‘de ninguna manera«.

Este síndrome que llevó a la pareja a realizar un aborto puede traer al pequeño dificultades de aprendizaje, problemas cardíacos, respiratorios, renales o gastrointestinales.