Tras el reciente fallecimiento de Angel Soto, el último presidente ‘legítimo’ del PRO Berazategui, apareció en escena una inusitada pelea por la ‘sucesión’ del extinto dirigente, entre dos referentes que dicen ser ‘herederos’ de la corona de los Globos Negros y Amarillos…
La concejal Vanina Passalacqua, en 2019 -antes de terminar su mandato como edil- y tras conocerse la derrota en las urnas, de su partido liderado en ese entonces por Mauricio Macri para ser reelecto como presidente del país, decide emigrar hacia la provincia de Alicante, España, hacia donde partiría en ese año con su familia…
Sin embargo, tras el escándalo provocado por el entonces concejal Marcos Cuellas, quien en complicidad con los concejales del oficialismo vivió en Italia plácidamente, cobrando una dieta de concejal que bajo ningún punto de vista le hubiere correspondido percibir, cuando se empezó a conocer la inminente caída del edil del PRO veraneante en Génova, Italia, Passalacqua comenzó a sacar cuentas sobre los ‘PRO’ y los contras, y se pegó la vuelta a principios de este año, asumiendo en los primeros amaneceres de febrero la banca en cuestión.
Cuando en Berazategui ya está asentada Passalacqua, se inicia una ronda de negociaciones entre Angel Soto y Vanina P. sobre la legitimidad de la presidencia del partido en el orden local.
La docente de Ranelagh establece un planteo demostrando con documentación que por ser ella la primer vocal detrás de Kunz y Cue-llas, le toca conducir la fuerza macrista en el distrito.
Repentinamente y víctima del COVID, fallece Angel Soto, cimbronazo éste que percibe todo el arco político del distrito.
Pero sin tener gollete, Hernán Ríos, un activista del PRO pero que no integraba para nada la Junta de Conducción de la fuerza, se descuelga -desde La Casa de JXC- firmando como «presidente» del PRO, algunas proclamas y pregones políticos.
Vanina Passalacqua entiende que es muy temprano para esa pelea ante el reciente fallecimiento de Soto, máxime que Ríos no aparece en ningún papel como para justificar sus pretensiones de presidir el PRO, de manera que se llama a sí misma a un impasse en el tema, no así Hernán R. quien despliega aún mas sus ambiciones políticas y se autoerige como ‘presidente’ y sigue ‘poniendo la mocha’ en cuanto papel o servilleta le pongan delante…
EXTRAÑOS EN LA NOCHE
A la hora de chequear a quien le correspondería la presidencia, se recurrió -obviamente- a los registros afiliatorios de los protagonistas, lo que abrió un debate mas que gracioso, ya que -salvo Soto- ninguno de los demás está afiliado al PRO.
Y en ésto debe incluirse a quien fuera candidato a intendente en 2019 por un partido al cual ni siquiera estaba afiliado, como es el caso de Julián Amendolaggine.
Angel Jacinto Soto es el único qaue aparece verdaderamente afiliado en los padrones de afiliaciones a partidos políticos consultados.
Pero ni Julián Amendolaggine -candidato a intendente en 2019 y a primer concejal este año-; ni Vanina Passalacqua -dos veces concejal del distrito- ni Hernán Ríos -que se autonombró presidente del partido en el orden local- están afiliados al PRO, lo no deja de convocar a una reflexión generalizada: ¿Como puede alguien que no considera importante su pertenencia a un partido, puede valerse del mismo para ocupar cargos electivos o representativos?
Debería haber una cláusula en la ley electoral, para que los que se presenten como candidatos deben al menos ser afiliados al partido que buscan representar.
Actualmente, la afiliación no es obligatoria y hasta pueden ser candidatos ‘extrapar-tidarios’ en una lista que aspire a ganar una elección.
Pero en el caso de pretender presidir una fuerza política ¿no debería ser una condición sine qua non estar afiliado al partido que piensa conducir?