No sorprende ver, por estos días de ‘restricciones’, una creciente cantidad de negocios –no considerados ‘esenciales’ por el DNU presidencial- abiertos al público.
No faltan los saltarines que comienzan con su prédica de enojo: «no tienen que estar abier-tos», «no son esenciales, tienen que cerrar…» y otras tantas opiniones en contra de los locales abiertos.
Relojerías, venta de ropas, zapaterías… dis-tintos rubros que obviamente para la emer-gencia no son ‘esenciales’, abren igual sus puertas diariamente.
¿Desafían al municipio, que tiene el poder para clausurarlos?
De ninguna manera.
Son gente que la pelean a diario. Gente a los cuales el Gobierno les ordena cerrar pero que a su vez le reclama los pagos de impuestos, tasas y todo tipo de aportes, y los amenazan con juicios, embargos y otras malas leches si no pagan los impuestos que no pueden pagar porque el Gobierno les ordenó cerrar pero les quieren cobrar igual…Son ‘esenciales’, porque nadie los ayuda, nadie pregunta qué hacer con ellos. Deben cerrar pero deben pagar aún sin recaudar porque estás cerrados.
Nadie pregunta cómo hacer para pagarle los sueldos a los empleados, como pagar el alquiler, la luz, el gas, las tasas municipales,
los impuestos, ARBA, AFIP etc…A las autoridades nacionales, provinciales y municipales no les importa como, solo reclaman que se pa-gue.
Hay que sostener un enorme monstruo polí-tico que cobra sueldos y dietas exor-bitantes, millonarios en algunos casos, y ello sale de los impuestos, de la recaudación fiscal.
¿No trabajan? No im-porta, que paguen.
¿No venden? No importa, que paguen… Terrible y pésimo mensaje sobre cómo encara el Gobierno, la Provincia o el Mu-nicipio, el afrontar sus erogaciones.
Funcionarios que cobran entre 150.000 y 1.000.000 de pesos mensuales; jueces que cobran 1.300.000 mensuales; diputados y senadores que cobran 750.000 mensuales mas pasajes en avión, viáticos por desa-rraigo y módulos millonarios, intendentes, concejales… A ellos no les importa como lo hacen. Solo esperan que lo hagan así, a fin de mes, se reúnen con sus pilas de billetes, mientras que el comerciante se reúne, mes tras mes, con sus pilas de boletas para pagar, obligaciones, etc que nadie pregunta siquiera como lo hacen.
No, no son ‘esenciales’, pero sus comercios son vitales para sobrevivir en esta imparable orgía de poder sádico, increíbles enriquecimientos de sus patrimonios personales y acumulación de fortunas, mientras el laburante, el comerciante y especialmente el jubilado, busca caminos alternativos para comer, porque la ruta digna para hacerlo, fue cortada por el Gobierno de turno…