para abocarse a la vida campestre en los ‘pagos de Magdalena’, parece que el Yunquillo ahora cambió el cristal de sus anteojos con que miraba antes, y propala que el ex jefecito, al que le criticaba hasta su vida íntima como en el libro ‘El Hombre de la esquina Rosada’, lo empezó a ver mas alto, con mas pelo y hasta con ojos claros…
Aparte de escucharse pautas oficiales, al igual que en la radio del punto cardinal, algunos zapatearon -y mal- cuando lo escuchaban hablar maravillas de quien se sentó ‘en el nombre del padre’, en el sillón del quinto, pero no deberían olvidarse que para poder hacer mal las cosas con las lingas cerca de la red de alta tensión de don Roca, consiguió una habilitación que bajo ningún punto de vista debió existir, ya que las alcaldías no habilitan propaladoras.
En fin. El favor, con favor se paga…