El kirchnerismo había analizado distintos escenarios políticos previos a las PASO, y los observadores coinciden que el «peso que tendría el factor campo» fue el mas errado.
Desde el gobierno, habían razonado que «las medidas intervencionistas contra la actividad agropecuaria, tendrían un beneficio ante las votaciones».
Se estimaba que medidas como el cierre a la exportación de carne «apenas generaría el enojo de pocos empresarios ganaderos» que por otra parte, ya estaban enojados desde antes. También fracasó ese tipo de medidas que «permitirían una mejora en el consumo en los segmentos más pobres, donde se sumarían millones de votos». Otro error grave.
La realidad demostró que fue tremenda la respuesta de los afectados por las medidas, que no se limitó a un pequeño grupo de ganaderos millonarios, sino que alcanzó a una vasta clase media ligada a la actividad rural. Ese sector social no sólo es crítico de la política económica sino que siente amenazado su propio estilo de vida.
La cruda estadística marca que, con 50 kilos anuales per capita, el consumo de carne es el más bajo de los últimos de los últimos 30 años.
El resultado de ese ‘error de cálculo’ fue contundente en las urnas: el Frente de Todos registró derrotas aplastantes en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y el interior rural de Buenos Aires.
Queda expuesto que la crisis se inició desde que Alberto Fernández «perdió el rumbo y el estilo estratégicos» con el intento de estati-zación de Vicentin.
Se señaló que Dionisio Scarpin, el intendente de Avellaneda, localidad santafecina donde está la sede de la citada cerealera, fue clave para la victoria de la lista de Juntos por el Cambio.
También se indica que también en Chaco, donde Vicentin tiene actividades, el malhumor de los productores rurales influyó para la derrota.
Seguramente, ahora el Gobierno tratará de bajar el nivel de tensión con el campo. «Un avance en la ley para la agroindustria y la posibilidad de poner algún límite a las regulaciones en carne podrían ser señales», señalan los observadores mas agudos.
Desde las agremiaciones agropecuarias hicieron su propia interpretación de la votación: creen que «la población rechazó de plano la política intervencionista en el campo, lo cual les da impulso para intensificar su plan de protesta, incluyendo medidas como ceses de comercialización».
Por otra parte, ahora se sienten más fuertes para exigirle a un Gobierno debilitado y en shock que revise sus políticas.