Vienen intentándolo todo. Desde Casa Rosada cambiaron gabinete, adelantaron jubilaciones, largaron un adicional salarial que paga ANSES y hasta repartieron viajes de egresados, pero siguen en caída libre en los sondeos de opiniones.
El Gobierno renovó el gabinete, toma medidas populistas todos los días para cautivar a su electorado, manda al presidente a tomar nota en los barrios, pero cae en las encuestas.
A un mes después de las primarias, que provocaron un terremoto en el oficialismo, y un mes antes de las generales, en las que el gobierno apuntaba a levantar el catastrófico resultado, la gente recibe las dádivas pero a la hora de las preguntas sobre si va a votar al oficialismo, se impone el No por mas de 16 puntos en todo el país.
Ensayan todo lo que «saben hacer», todo lo que conocen, todo lo que «los expertos en ganar elecciones en el interior, tienen en sus registros como la fórmula imbatible» pero todo indica que el 14-11 no les será positivo como el Gobierno reza que sea.
«Ya no sabemos más que hacer, capaz es cuestión de unos días más, espero, pero estamos cada vez mas cerca y nos seguimos cayendo, no sabemos de que rama agarrarnos», explicó un conocido dirigente oficialista, ávido lector de encuestas, a las que se las ve catastróficas.
Adelantaron las jubilaciones de quienes cumplen con los aportes, largaron un adicional salarial que paga Anses y hasta salieron a repartir viajes de egresados. Casi el equivalente a repartir plata en las esquinas. Pero no se ven resultados alentadores para los Fernández.
En las filas del kirchnerismo. ya se empieza a hablar de un «fin de época», la ruptura de una lógica que no han sabido descifrar.
Los mas razonables piensan que «la victoria de 2019 fue un coletazo de una época que ya pasó y que como todas, atraviesa una transición».
«Yo digo que el papelón del macrismo no nos dio otra oportunidad, sino que retrasó un devenir que era inevitable, no digo que es el fin del peronismo, pero sí del kirchnerismo como fenómeno político, como se agotó el menemis-mo en un momento», explica un avezado analista justicialista.
«Perdimos, ya está, ahora hay que entender que está pasando porque sino estamos terminados. No podemos seguir pensando que hacer un acto en una cancha va a ser un aporte para la campaña, cambiaron los tiempos. No es que el PRO haya entendido, ellos también están afuera de la lógica post pandemia, pero son oposición y la gente los usa como herramienta para castigarnos. Quedamos fuera de era, pero ojo. Todos», sigue explicando.
Las encuestas muestran que nada detiene la caída del oficialismo. Las medidas que toma cada día, están mal vistas por la gente, según las mediciones; cada cosa que se hace genera rechazo, sin mencionar los cambios de gabinete. A nadie la simpatiza Juan Manzur, es el ministro con peor imagen sin haber hecho todavía, casi nada».
‘Juntos’ por su parte, no crece mucho tampoco, las mediciones nacionales le dan tres o cinco puntos arriba qué en la PASO, pero le basta para sumar bancas en el Congreso, porque el oficialismo sigue cayendo.
El tradicional efecto demoledor de una mala primaria, que sufrió Eduardo Duhalde en 2011 (pasó de casi 11 puntos a apenas mas de 4) o Francisco De Narváez en 2013, está golpeando al kirchnerismo.
Las medidas de poner plata en el bolsillo no son suficientes en este contexto
El voto joven especialmente, es evaluado como « un descalabro sin destino cierto» en la Rosada.
El kirchnerismo fue quien le dio la posibilidad de sufragar entre los 16 y los 18 años, pero «ahora vota cualquier cosa menos establishment y el oficialismo, le guste o no, es establishment, no podría no serlo, gobernó 14 de los últimos 18 años».
Los jóvenes quieren libertad, las mediciones muestran qué a diferencia de los jóvenes de hace 10 años, no esperan que el Estado les provea nada, prefieren simplemente esperar que el Estado no los moleste, no les quite posibilidades, qué si emprenden algo, no los bloquee o les cobre la mitad en impuestos.
Sueñan con menos obstáculos, sea aquí o en el exterior, porque además, el mundo ya es tan lejano como hace 10 años, todo está acá, a mano.
Salvo por algunas excepciones, «a los compañeros las cuesta una barbaridad entender esto. Más a los que trajeron del interior para ‘levantar el muerto’, porque de donde vienen, todavía es el siglo XX ¿entendes?, capaz no en las capitales, donde habitualmente pierden, pero en el interior de las provincias, la fórmula: chapas, heladeras, planes, todavía funciona. A nivel nacional eso no va más. El conurbano hasta el segundo cordón es una extensión de la Capital, la gente es otra por eso nos extinguimos», explican.