El ‘oleaje’ que se dio con viento a favor de la oposición el pasado 12 de setiembre, se «llevó puestos» a varios intendentes y gobernadores en todo el país, algunos de los cuales sintieron el golpe en forma preocupante.
Los ‘popes’ políticos acostumbrados a ‘pesar, no contar’ los votos, recibieron una dura advertencia desde las urnas, con un destinatario muy clarito: El Gobierno Nacional.
Creyeron, desde el oficialismo, que instalando a Victoria Tolosa Paz como primera candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, pelearían ‘con ventaja’ a ‘Juntos’, que proponían dos hombres para encabezar lista: Diego Santilli y Facundo Manes. Pero ese ajedrez de géneros con que especuló el Frente de Todos, hizo agua por varias razones.
Tolosa Paz fue activa ‘duhaldista’ en los ‘90, para luego ir a jugar en primera nacional junto a ‘Chiche’ Duhalde desde donde, con la llegada del kirchnerismo, se instaló como candi-data a intendente de La Plata.
Pero lo que no pasó desapercibido para el electorado, fue que la contadora Tolosa Paz, que proponía desde las campañas publicitarias previas a las PASO, «empezar a hacer lo que no se hizo…», había sido parte del mismo gobierno de los Fernández, ocupando el cargo de presidente del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.
Fue parte del Gobierno del cual señaló que no se hicieron cosas que ella «sí las podría hacer». ¿Desde una banca de diputada?
El elector argentino ya aprendió hace rato a emitir su voto, y ya «no come vidrio…».
En las PASO pesaron a la candidata y fue encontrada ‘camuflada’, evitando hablar de que ella fue parte del gobierno actual…

¿PORQUÉ SANTILLI GANÓ LAS PASO?
El gran interrogante de los observadores -aún los mas agudos- es cómo logró imponerse un ex jefe de Gobierno de CABA, como mejor candidato a una diputación nacional por la provincia bonaerense. Diego Santilli, hijo del histórico ex presidente de River Plate Hugo Santilli, fue senador de la Nación.
Vivíó más de la mitad de su vida en la Provincia; de chico vivió con su familia en Altamira, Mercedes; actualmente vive con su familia en Tigre. «Conozco la provincia, la recorrí y la sigo recorriendo. Es el lugar que elegí para criar a mis hijos y es el que ellos eligen todos los días para construir su futuro» suele destacar.
En realidad, lo que se vislumbra al pie de las urnas abiertas, es que la gente rechaza masivamente al actual gobierno, rechaza al presidente y a la vicepresidente; rechaza gobernadores, rechaza intendentes.
La gente verdaderamente entró en un callejón sin salida frente a la incipiente miseria a la cual es empujada por medidas que, una tras otra, pone en marcha el Gobierno Nacional.
40% de pobreza en un país tan rico, que puede alimentar 400 millones de habitantes, y con solo el 10% de esa cifra, la gente no puede acceder a una alimentación digna, a una protección necesaria frente a la incipiente e imparable inseguridad que ante la indiferencia de los gobiernos -provinciales y municipales- del país, hace estragos en una población que es cautiva de la ineficacia e inoperancia de la Justicia, y de la también imparable corrupción de la función pública.
Inentendible que mientras -según el Gobierno Nacional- la pobreza en Argentina creció al 40% de la población, los dirigentes políticos, gobernadores, senadores, diputados, intendentes, concejales se siguen aumentando en forma harto escandalosa sus ingresos, desplegando una inmunidadb e impunidad sin precedentes.
La gran fábrica de pobres que funciona en Argentina hace décadas, tiene de gerentes a los mismos que en campaña hablan de terminar con la pobreza, y la única pobreza que finalizaada con la llegada de ellos a la función, es la de ellos mismos, ya que en menos de un año, saltan del colectivo a la 4X4 o autos lujosos, incrementan en forma absolutamente desproporcional y descarado sus propios patrimonios.
Y todo esto, la gente lo ve.
Una cosa era en los ‘90, cuando la población apenas se enteraba de no mas de un 30% de este desastre institucional en la Argentina.
Hoy, con la tecnología actual, las redes sociales, y distintos medios de comunicación literalmente al alcance de la mano, la población observa, impávido y sin poder reaccionar masivamente, como los que en nombre de fallecidos líderes de la política argentina se roban el país, hablan en sus discursos de terminar con la pobreza que ellos mismos hacen crecer día a día, para incrementar el silencioso pero harto visible clientelismo político…
EN CAÍDA LIBRE
Los intendentes no logran revertir las encuestas que cantan y fuerte, que el 14 de noviembre el oficialismo en todo el país, recibirán una lección histórica.
Los jefes comunales que no hicieron una buena elección el 12-9 o que directamente perdieron en los sufragios, inpulsan viejas fórmulas -que ya prescribieron en la actualidad- como ir a los actos acompañados de los candidatos, muchos de los cuales quedan descolo-cadísimos en este proselitismo vencido, y salen en la foto -por ejemplo- médicos en la inauguración de una plaza, o funcionarios de Cultura en la foto de inauguración de una fábrica…
La gente -hoy- ya tiene decidido a quien votará el 14-11, porque el enojo no era contra tal o cual medida. La bronca argentina es contra la forma de gobernar.
Contra aquellos que hablaban barbaridades de ella o él, y luego están juntos en búsqueda del poder, arruinando al país y su credibilidad internacional, que le quita toda garantía que se necesite para reencausar discusiones internacionales por créditos, deudas o préstamos.
Las cartas están echadas para todos.
Todo tiene fecha de vencimiento. El Pueblo aprendió a votar, y las encuestas advierten que en muchos lados, la derrota que recibirán, será peor aún…