Los mas reconocidos Economistas del país, destacan que en 2022 la situación de las reservas puede ser más complicada que la actual, y tiene mucho que ver los ingresos de dólares del agro.
Las últimas medidas oficiales que impiden los pagos en cuotas para viajar al exterior y las nuevas limitaciones para los bancos sobre las divisas que deben tener disponibles, marcan a las claras que el cepo cambiario se cierra aún más.
Sobre todo, dejan al descubierto la debilidad que tienen las reservas del Banco Central para afrontar los distintos compromisos de pagos al exterior y pago de importaciones.
En base a este escenario, varios economistas están haciendo hincapié que las reservas netas están al límite.
Si bien las reservas brutas totales de la autoridad monetaria se ubican hace varios meses en torno a los u$s42.000 millones, al descontarle los préstamos internacionales, swap y encajes, es muy baja la cantidad de divisas líquidas que le quedan para hacer frente a los compromisos diarios.
Los profesionales analizan que el Banco Central, según afirman desde Ecolatina, se calculan medidas de reservas netas o líquidas, detrayendo de las reservas brutas algunos de los activos que no son de inmediata disponibilidad. O bien, que pertenecen a las reservas, pero no al Banco Central per se.
«A fines del 2020, el poder de fuego del Banco Central, ya sean las reservas netas o las netas líquidas, se encontraba en niveles mínimos. Con el endurecimiento del cepo, medidas pro-mercado, el comienzo de la liquidación del agro con el rally de los commo-dities, la autoridad monetaria se encontró en una posición más cómoda para administrar el mercado cambiario», resumen desde esa consultora económica.
Asimismo, se detalla que el abultado flujo de agrodólares del segundo trimestre y la postergación del pago al Club de París le permitieron duplicar las reservas netas al Banco Central entre marzo y julio pasado.
A ello se le sumó la llegada de los fondos por la asignación de DEGs por parte del FMI, que «disipó cualquier grave deterioro de este stock vital atribuible a los pagos de capital e intereses al Fondo Monetario», afirman desde Ecolatina.
La cuestión es que, habiendo pasado la temporada alta de liquidación del campo, desde hace unos meses el Gobierno afronta un ingreso genuino bajo de divisas.
Y se le agregaron las tensiones cambiarias habituales de períodos electorales, por lo que en el segundo semestre el Banco Central comenzó a perder divisas.
En resumen, para Ecolatina, de cara a fin de año, las reservas netas, contemplando el oro y excluyendo DEGs, y el pago de más de u$s1.800 millones al Fondo Monetario, «se encontrarán por debajo de los u$s4.000 millones, de los cuales el 90% es oro».
Ingresos esperados de dólares
Ahora bien, el objetivo del Gobierno estará puesto en lo que ocurra con el acuerdo con el FMI y rogar que, hasta que en marzo comiencen a ingresar las liquidaciones de las exportaciones de la cosecha gruesa..
Hasta entonces, se debe tener en cuenta que Banco Central tiene en cuenta otro dato no menor, los ingresos de divisas que se darán en lo inmediato por las ventas al exterior de los cultivos de invierno (trigo y cebada).
«Viene muy bien en volúmenes, hay una buena probabilidad que se logre una producción récord, y el mercado mundial muestra por estos días precios en un franco recorrido alcista justo en estos granos. No así en otros, por caso, soja o maíz», advierte el IERAL de la Fundación Mediterránea, que preside Ma-ría Pía Astori.
Por eso, estos analistas prevén un escenario de 13,5 millones de toneladas de exportaciones de trigo y 3,5 millones de toneladas de cebada (ciclo completo).
«Se estima que estos dos cereales podrían estar generando exportaciones por u$s810 millones durante el mes de diciembre, u$s1.100 millones en enero de 2022 y u$s735 millones en el mes de febrero 2022», detallan.