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LA ‘GUERRA CONTRA LA INFLACIÓN’ CONGELARÁ LOS SALARIOS

La estruendosa ‘declaración de guerra’ a la inflación que hizo el Gobierno nacional, en realidad posee muchos más elementosos que los conocidos referidos a las retenciones de exportación agrícola y a los controles de precios.
Los economistas creen que esa parte, si bien se lleva la mayor atención mediática, es la menos efectiva en términos reales.
En cambio, hay otras medidas que no se anuncian, o que se presentan bajo un ‘packa-ging’ diferente al de la pregonada «lucha anti inflacionaria», pero cuya consecuencia es la de «establecer anclas para los precios».
Uno de los puntos en la mira del mundo económico, es la llamada ralentización en el ‘crawling peg’ del dólar reclamado cada vez con más insistencia desde el kirchnerismo, que teme que si se cumple el anuncio de Martín Guzmán de dejar deslizar el tipo de cambio a la misma velocidad que el IPC, el resultado sea una espiralización de la inflación. Pero ¿que es eso? ‘Crawling peg’ es un régimen de tipo de cambio que permite que la depreciación o la apreciación ocurran gradualmente.
Por lo general, se considera parte de un régimen de tipo de cambio fijo. El sistema es un método para utilizar plenamente los atributos clave de los regímenes de tipo de cambio fijo, así como la flexibilidad del régimen de tipo de cambio flotante.
Pero la otra «gran ancla» con la que se espera contener la inflación, es el salario, en particular el de los empleados públicos.
Se sabe que es un tema ‘tabú’ porque no es viable políticamente presentar al ingreso de los trabajadores como un factor inflacionario, y mucho menos anunciar que se le va a aplicar un freno para ayudar a la contención inflacionaria.
El ministro Guzmán tiene en claro que hay una inercia de suba de precios que es consecuencia de la puja en la negociación salarial.
Las paritarias de grandes gremios que firman ajustes altos suelen traer tras de sí aumentos de precios, porque los empresarios trasladan los costos salariales para no ver caer en demasía su margen de rentabilidad.
No es una tarea fácil lo que debe hacerse, puesto que los economistas ven que en marzo y abril las inflaciones mensuales trepan en torno al 5%, como consecuencia de aumentos estacionales, sumados a la incidencia de las subas de los combustibles y de tarifas de servicios públicos, que suelen tener un efecto de traslado inmediato al resto de los precios.
En este marco, el mayor anuncio contra la inflación es el que se hará con la presencia de dirigentes de cámaras empresariales y de líderes sindicales -incluyendo no solamente la CGT sino también la más combativa CTA-, se intentará concretar el muy anunciado «pacto de precios y salarios» que genera las principales expectativas.
El ancla salarial, esencial
en el ‘Plan Guzmán’
Frente a este panorama, sorprendió como la izquierda coincide con los economistas de la línea ortodoxa, que marcan que, dentro del plan económico de Guzmán, la inflación alta es un mecanismo de licuación del gasto, incluyendo los salarios estatales y jubilaciones.
Lo cierto es que Alberto Fernández, que en sus dos años y cuatro meses de gestión no ha sufrido ni un paro ni protesta sindical, puede considerarse satisfecho de ese logro político.
En contraste, con una inflación en la mitad de la proyectada para este año, Mauricio Macri sufrió cinco paros generales.

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