Por la falta de dólares en el Banco Central, en las próximas semanas podrían cortarse las importaciones de café.
Ante la barrera para importar, se verán afectados aquellos consumidores que compran café soluble, en grano, molido y hasta cápsulas.
Las principales empresas del sector se declararon en emergencia y plantearon una negociación de último minuto con Miguel Angel Pesce, titular de la entidad monetaria para evitar el desabastecimiento.
La Argentina importa el 100% del café que se consume.
Son alrededor de 45 millones de toneladas anuales. A razón de un kilo por habitante por año.
Mucho menos que los finlandeses, que consumen seis veces más, y se convirtieron en los más tomadores de café.
Ocho de cada diez kilos de café llegan desde Brasil. El resto se reparte entre Colombia, mayormente, y desde Costa Rica y hasta de Perú. Al Banco Central le da lo mismo de dónde provengan los granos.
La cuestión principal es que no dispone de las suficientes divisas para atender el pedido de las compañías cafeteras.