Todos los saben. Todos te vieron, basu-reando a una mujer simplemente por una diferencia política.
La insultaste delante de tu compañeros y los otros, la agrediste, la golpeaste.
Dejaste libre tu perfil que muchos conocen pero no se animan a criticarte porque los corrés con hablar «con el Jefe».
Mentiste, humillaste a una mujer -aparte de ser paciente oncológica- y la volviste a humillar cuando convenciste a tu jefe que las cosas no habían sido así.
Te aprovechaste por el estado de debilidad en que está la agredida.
Te reíste y encima le contaste a tus pares: «delante mío el Jefe llamó a fulano y le dijo de todo…» porque sos rapaz, porque te gusta ese tipo de conductas.
Y que no podemos agregar mas renglones porque no nos metemos en tu vida personal, porque sabés bien lo que hicistes y haces en el bloque.
Obligaste a tu Jefe a poner la cara por Vos, que no lo vales delante de nadie. Lo hicistes hablar ridiculeces para tapar tu desastre.
Sos verdaderamente una pobre, pobrísima persona que no tiene límites. Ni la mujer es tu límite, porque no tenés códigos.
Todos lo saben, y si bien -por el temor que les metes a cambio de «llamar al Jefe»- te saludan y sonríen, todos saben lo que sos, y esa marca la vas a llevar por siempre…
Dios te cambie.
Ese mismo Dios que invocás después del desastre que hacés con los demás, te cambie el corazón, porque como ser humano, sos una pobre persona…