NacionalesProvincialesRegionales

TRAS EL AFFAIRE DE «EL TIRADOR», EL CRISTINISMO APOSTARÁ TODAS SUS FICHAS A LA CALLE…

Lo ocurrido el otro día en Recoleta, con un ‘tirador’ que fue a asesinar a Cristina Fernán-dez sin preparar el arma a utilizar para que tenga bala en recámara, el kirchnerismo tomó definitivamente el control de las calles de la Capital Federal y con la complicidad del presidente de la Nación Alberto Fernández, dictaron un feriado para fortalecer el desplazamiento de los movimientos sociales,
‘La Cámpora´ y el kirchnerismo todo, optaron por manifestarse en plaza de Mayo y tomar el control de CABA, forma crucial de enervar a la oposición del PRO en la Ciudad.
Posiblemente el kirchnerismo ha decidido jugar todas sus fichas a la calle, al control de las masas y el manejo de la paz social y la alteración del órden público, como forma de presión contra la Justicia que tiene que sentenciar -o no- a la ex presidente, y avanzar contra uno de los tres poderes del sistema Republicano, como es el Poder Judicial.
El llamado «fenómeno del tirador» es propio de las llamadas «luchas callejeras».
Posiblemente ello no haya sido calculado fe-hacientemente por la ‘orga’ camporista y de ahí que casi se les va de las manos a la conducción ‘K’ (léase Movimiento Evita, La Cámpora, Máximo K y otros) pero ahora ya es parte eventual del ‘juego K’, dijeron que «el arma pudo dispararse» e incluso los seguidores de Cristina Kirchner, supieron sacarle provecho a la «casi tragedia».
Ya estaría decidido: «El escenario es todos a la calle». Ello se inició después de la acusación del fiscal Diego Luciani, como respuesta «protectora» hacia CFK.
La secuencia de los hechos fue clara y estructural: alegato fiscal, un centenar de opositores en la puerta del edificio de Uruguay y Juncal, manifestantes kirchneristas que «fueron espontáneamente» a respaldar a Cristina y alejaron a los opositores».
«Ahí nos dimos cuenta que ese era el juego» dijeron desde el Instituto Patria…
LAS VALLAS, INICIO DEL PLAN
Cuando EL jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta ordenó colocar vallas y luego retroceder, la estrategia se consolidó: «fue una victoria como la de las películas, los nuestros le ganaron la calle a los uniformados de ellos», glorificaban desde las trincheras de «la Jefa».
Tras lograr «el dominio de esas dos cuadras» el kirchnerismo se siguió envalentonando cada vez mas hasta que, en la noche del jueves, el ciudadano brasileño decidió intentar matar a la vicepresidenta.
Como un verdadero relámpago, se ideó el feriado del viernes y el adelantamiento de la enorme movilización que iba a materializarse el 17 de octubre.
Clarito, «la calle es toda K…».
Ahí entonces, quedó claro que el kirchne-rismo ha decidido jugar todas sus fichas a la calle, al control de las masas y el manejo de la paz social.
El recuento de esos hechos es necesario para establecer los parámetros de lo que viene.
Cristina no puede ganar en los Tribunales, no puede dominar el Congreso y no puede imponerse en las urnas, solo puede hacerlo en la calle y allí va a desarrollar su juego, de acá a las próximas elecciones e in cres-cendo.
«Ya está, manejábamos otros tiempos pero todo se disparó solo. Teníamos dudas, pero nos corroboraron los hechos. Se buscó presionar fuerte a la Justicia, imaginate ahora una sentencia condenatoria a la Jefa ¿Quién se anima?» plantean desde el entorno de la ex presidenta.
En la reunión entre autoridades porteñas y nacionales el fin de semana pasado, para ordenar la manifestación en la puerta del piso de Recoleta que habita Cristina, el ministro del Interior del país, Eduardo «Wado» De Pedro, le habría dicho al ministro de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri: «si la condenan prendemos fuego la Ciudad».
Cierta o no la afirmación, es la sensación que queda.
«¿Vos decís que los jueces de la causa Via-lidad quieren 100 mil personas en las puertas de sus casas durante meses? ¿Cómo hacen los chicos para ir al colegio y la mujer para hacer las compras?» dice un diputado kirchnerista.
No, nadie quiere. Y nadie confía en que las fuerzas de seguridad puedan controlar la situación.
Si lo intentan, enfrentan una batalla campal, si deciden librarla, la autoridad política que la ordenó corre el riesgo de que los eventuales pero muy posibles muertos y heridos, condenen su carrera política.
La represión de Kosteki y Santillán en Avellaneda le costó a Eduardo Duhalde ser «el único gobierno peronista que debió entregar el poder antes de tiempo», algo que los peronistas se niegan a recordar.
Raúl Alfonsín se fue unos meses antes, Fernando De la Rúa dos años antes, pero Duhalde, también se fue antes, incluso antes que los radicales, pudo sostener su gobierno solamente 16 meses.Lo que viene: «Mejor incierto que perdido».
Los legisladores opositores tampoco quieren sesionar sin las medidas de seguridad perfectamente ordenadas, y ¿cómo se desarrolla un proceso electoral con multitudes en las calles todo el período previo y ese mismo domingo de urnas?
«Lo tenés que razonar así: el escenario sin la variante callejera es perder todo, nación, provincia y otras varias provincias. El escenario con las calles tomadas es totalmente incierto. Mejor incierto que perdido», afirma entusiasmada, una referente kirchnerista.

La política argentina empieza a dirimirse en las calles y la relativización de las instituciones puede generar una crisis sin retorno, pero el kirchnerismo parece haber encontrado la puerta que le permite estar en carrera, el terreno donde el triunfo está garantizado.
«¿Cómo gobernarían los que vengan si nos ganan las elecciones, con la gente en la calle desde el minuto uno? Ni van a querer ganar», dicen muy cerca de Cristina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest