MUSSI ANALIZA SU FUTURO Y EL DE BERAZATEGUI
Inexorablemente, Argentina avanza rumbo a las urnas. Se cumple un nuevo ciclo -iniciado en 2019- en el cual las personas elegidas directamente por el Pueblo, culminan sus mandatos.
Si bien para el país la elección de una nueva conducción presidencial es de vital importancia -frente a las duras circunstancias que se viven- y la Provincia también sucumbe frente a las instancias socio políticas y económicas, los ojos de todos se centran en cada municipio, ya que desde hace años, la construcción del triunfo político de los candidatos ‘de arriba’ arranca por las comunas, y eso les da un valor agregado a cada jefe comunal cada vez que hay elecciones.
Y Berazategui no escapa de esa atención que comienza a recaer en el Palacio de Cristal, donde habita posiblemente el último barón y Peronista de paladar negro del Conurbano, Juan José Mussi.
Mussi participó -en 2019- de las elecciones desde el Frente de Todos de los Fernández, siendo éste su primer mandato como intendente desde la reforma provincial que limitó las gestiones de jefes comunales a dos mandatos consecutivos, de manera que tiene la opción de presentarse, este año, para su reelección en el cargo.
Pero a fuerza de sinceridad, no le fue muy bien con sus referentes del Frente, mas allá de su indiscutible lealtad al proyecto que acompañó, especialmente con Cristina Fer-nández.
CFK tiene muchas expectativas con Bera-zategui, ya que el promedio de votos que aporta Mussi en elecciones nacionales, supera los 130.000, suficientes para -inclusive- reclamar un escaño de diputado.
Pero el rompimiento del FdT que alejó duramente a Alberto Fernández de Cristina Kirchner, y el paso furtivo de quien había jurado meter presa a CFK y terminó siendo su socio político, Sergio Massa, llevó a una encrucijada muy complicada de resolver.
Encima, como para mostrarse aún dentro del espacio, Mussi se arrimó al gobernador Axel Kicillof, para muchos el inminente candidato de Cristina en una posible PASO en el Frente, tras la caída de Massa -que iba a ser el candidato- y la escasa cosecha de pulgares levantados de Daniel Scioli, otro ‘as en la manga’ de la senadora santacrucense que terminó en el ocaso antes de aceptar una candidatura.
Cristina a su vez, condenada por delitos contra el país, primero gritó a los cuatro vientos que decidió no ser candidata a nada, pero después decidió tergiversar el accionar penal judicial y lanzó el lastimero mensaje de ser una «proscripta», no logrando el efecto buscado…
Los arquitectos del FdT apuntaron entonces a levantar -el propio kirchnerismo- a Mauricio Macri por sobre Alberto Fernández.
Necesitaban a Macri para poder ofrecer a Cristina en una batalla electoral, creyendo que de esa manera, minimizaría su estado judicial -el de condenada a la espera del resultado de una apelación- y lograría tal vez no vencer, pero tratar de retener las provincias y los municipios que mas pueda, especialmente Buenos Aires, bastión con el que -si ganan- piensan sostener a la naciente «Resistencia Kirchnerista»…
Pero Macri dio un inesperado y artero golpe político: renunció a ser candidato.
Y ello acompañado de una frase que -dicen- a Cristina le atravesó hasta el tuétano: «No necesito fueros para no ir preso, no estoy sen
tenciado ni condenado a nada para refugiarme en fueros…».
La inteligencia cristinista no esperaba la jugada de Macri. Cristina no solo se quedaba sin adversario para justificar una posible candidatura suya, sino que queda al descubierto que buscará fueros para -precisamente- no ir presa, mas allá de que por su edad, cumpliría su sentencia con prisión domiciliaria…
MUSSI ESPERA
Y las expectativas de Mussi y de muchos in-tendentes que apuntaban a, al menos, retener la provincia de Buenos Aires, cayeron estrepitosamente esta semana.
Algunos arriesgaron que Kiccillof será el candidato a presidente del FdT, pero tanto el ‘al-bertismo’ como el ‘cristinismo’ saben que la oposición tiene «la bala de plata…» que podría terminar con el largo reinado del kirchnerismo en el país, varias provincias y muchos municipios.
Ante ello, Mussi -vasto conocedor de los altibajos de la política- debe estar definiendo no si sale, porque está casi «obligado» a salir él ya que es uno de los pocos -poquísimos- que pueden sumar un triunfo y miles de votos «a la causa…» y también sería el único en condiciones de conseguir un buen triunfo en Berazategui, cuando llegue el oleaje nacional y provincial al distrito…
