BerazateguiMunicipales

AYER, CON EL ABORTO. HOY, CON EL NIÑO POR NACER…

Queremos pensar bien. Queremos creer que dentro de sus humanidades, en cada conceja-la del Frente de Todos creció el arrepenti-miento por haber acompañado la Ley 27.610 que en 2020, su jefa política Cristina Kirch-ner les ordenó votar.
En aquellos días de lágrimas para gran parte de la sociedad, el kirchnerismo hacía verdaderas fiestas barriales y callejeras en apoyo a la llamada «Ley Herodes» mediante la cual, aquellas mujeres que dieran rienda suelta a sus propias lujurias o incontrolables deseos íntimos sin cuidarse de que-dar embarazadas, lograban que una ley las cubra ante la sociedad, permitiéndoles abor-tar, interrumpir las vidas de esas criaturas que no pidieron nacer, pero tampoco las dejaron vivir. Simples asesinatos escudados tras una ley increíble, que hizo retroceder mas de 70 años en la historia del país.
En la Declaración Universal de los Dere-chos Humanos adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas del 10 de diciembre de 1948, cuando Juan Domingo Perón era presidente de la Nación, se aceptó que «la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana; el desconocimiento y el menosprecio por los derechos humanos, han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias; considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión».


«La existencia de la persona humana comienza con la concepción en el seno materno. En el caso de técnicas de reproducción humana asistida, comienza con la implanta-ción del embrión en la mujer, sin perjuicio de lo que prevea la ley especial para la protección del embrión no implantado» rezan Los Derechos del Niño.
El 25 de marzo, celebramos el Día del Niño por Nacer. ¿Por qué lo hacemos? En primer lugar, para reafirmar que toda vida humana, desde la concepción, debe ser reconocida en su dignidad de ser humano único e irre-petible. Cada ser humano es valioso, inde-pendientemente de cómo haya sido conce-bido.
En su momento, el propio ministro de Salud de la Nación Ginés González García desafió todo diciendo que «el embrión no es un ser humano en gestación…» justificando así una ley que permita asesinar las vidas que, según él, no son ‘humanos en gestación…’.
En la farándula política que armó shows a lo largo y a lo ancho del país, Berazategui no estuvo ausente. Los crueles pañuelos verdes, que festejaban las muertes mediante el abor-to, tuvieron como protagonistas a varias con-cejales y militantes de Berazategui que, en contramano a aquellos años, la semana pasada levantaron sus manos apoyando «declarar el 25 de marzo, Día del Niño por Nacer, de interés municipal…».
Ese mismo Frente que todavía bailaba al compás de la fiestas herodiana aún que en la época de Perón, Argentina se unió a la Decla-ración Universal de los Derechos del Niño y que la vicepresidente del país mandó a su ‘tropa’ a apoyar, ahora ‘descubría’ que lo que llevan las mujeres en su vientre tras concebir, no solo es un ‘embrión’ como des-pectivamente el médico González García definió, sino que es un «niño con vida» que será asesinado ‘gracias’ a esas mujeres que sí hicieron uso de su «derecho a nacer y a vivir» pero que aplaudieron el «derecho a matar criaturas» porque una líder -mujer y madre…- ordenó votar…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest