¿ SE TERMINARÁ ALGÚN DÍA EL DESASTRE DE ABANDONAR LA SALUD PÚBLICA POR EL NEGOCIO DE LAS PRIVADAS?
De todos los candidatos presidenciales, gubernamentales, a legisladores etc, no se esuchó hasta ahora a ninguno hablar sobre el multimillonario negocio de la Medicina Privada Prepaga.
La Constitución Nacional establece en los artículos 33, 41, 42, 43 y 75 incisos 22 y 23, el reconocimiento a los derechos implícitos, entre los cuales está el derecho a la salud. Establece «el derecho a que las autoridades deben establecer la protección de la salud de los consumidores y usuarios de bienes y servicios, y el amparo como carril proce-dimental, para hacer valer -entre otros- el derecho a la salud ante su vulneración».
La Carta Magna del país completa estas disposiciones con el artículo 75, inciso 22, que reconoce con jerarquía constitucional a los tratados internacionales de derechos humanos, en particular: la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre que determina: «Toda persona tiene derecho a que su salud sea preservada por medidas sanitarias y sociales relativas a la asistencia médica (art. XI); la Declaración Universal de Derechos Humanos establece asimismo, en el artículo 25.1, que Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud, y en especial la asistencia médica».
Ahora bien. El Estado abandonó ya hace años, la atención pública de la Salud en los hospitales, sumiendo en el desastre permanente la atención y tratamiento de pacientes en los nosocomios dependientes del Gobierno.
Llamativamente, lo que mas ha crecido en los últimos años es el gran negocio de las prepagas.
O sea, si quiere ser atendido como corresponde, debe asociarse a una preopaga, caso contrario, a sufrir el derrotero de la pésima atención en los hospitales públicos.
Hoy, el promedio de una cuota mensual de una prepaga familiar supera los $ 50.000, pero si la persona pasó los 55 años, paga un promedio de $ 62.000 por mes, y si pasó los 64 años, la mayoría no los recibe y la que sí lo hace, cobra mas de $ 120.000 mensuales.
Y en el caso de prepagas como ‘Galeno – Trinidad’ sabiendo que una familia paga mas de $ 600.000 anuales -y que no siempre demanda una atencíon-, cuando el asociado se atrasa un mes, comienzan a apretarlo de todas las formas posibles, al segundo mes lo amenazan con borrarlo como asociado, pese a que anualmente esa persona aportó cientos de miles de pesos.
pero lo cierto es que el gran negocio que el Estado encubre, dice que si puede pagar una prepaga, tiene chances de ser bien atendido, y el que no puede hacerlo, es atendido en forma pésima, en sucios consultorios y pasillos hospitalarios, con malos tratos de muchos empleados de la salud, a quienes literalmente poco y nada puede interesarle si el paciente muere o sana.
El Estado Nacional ampara, en todo, el multimillonario negociado de la salud prepaga. ¿Cómo? Sencillo. No mejorando ni un poco la atención pública, algo que cae de maduro, es para empujar a la gente a la atención privada…
