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LA INFLACIÓN ES UN VIEJO E INDOMABLE PROBLEMA EN ARGENTINA

Una vez mas, durante una entrevista televisiva con un canal nacional, el presidente de la Nación Javier Milei se descolgó aseverando que «Argentína oscilaba en el 17.000% de inflación, y lo bajamos al 54%», ante lo cual muchos voceros políticos y referentes de distintas ideas, salieron a cruzar al mandatario.
La pregunta base en ésto es ¿hubo alguna vez un índice inflacionario de cinco dígitos en el país?
Argentina experimentó una hiperinflación extrema en 1989 y 1990, con tasas anuales de inflación que alcanzaron niveles extraordinariamente altos. En 1989, la inflación anual fue de alrededor del 3.000%, y en 1990 se disparó aún más, superando el 20.000% en su punto máximo. Esta situación económica caótica llevó a una gran inestabilidad, con la pérdida significativa del valor del peso y un impacto devastador en la economía y la vida cotidiana de los argentinos.
Según observadores de la economía mundial, la hiperinflación de esos años fue resultado de múltiples factores, incluyendo políticas fiscales y monetarias expansivas, la emisión incontrolada de dinero por parte del gobierno, y una falta de confianza en las instituciones financieras y en la economía en general.
Esto forzó al Gobierno de entonces, a implementar reformas económicas drásticas y eventualmente a cambiar la moneda en un intento de estabilizar la situación.
Hoy, con una conducción gubernamental que cumplió sus primeros 6 meses de gestión, el primer mandatario del país se descuelga hablando de la marcha inexorable a un 17.000% anual de inflación en proyección, que a primera vista parece una fantasía, pero a la hora de evaluar como estaban los números durante el gobierno anterior, se fruncen los ceños de los escépticos y aparecen caras adustas al notar que carecen de libretos válidos para tratar de invalidar la exposición que Milei hizo durante esa entrevista televisiva que, sin dudas, replica en todo el país.
Los números reales, dicen que entre 2019 y 2023, Argentina experimentó una inflación alta y persistente.
A continuación, las tasas de inflación anual para cada uno de esos años, basadas en los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC): 2019, 53.8%; 2020, 36.1%; 2021, 50.9%, 2022, 94.8% y 2023, alrededor del 100%.
Estos índices, reflejaron una tendencia inflacionaria harto preocupante que ha tenido un impacto significativo en el poder adquisitivo de los argentinos y en la economía en general.
La persistente inflación, se debió a una combinación de factores, incluyendo problemas estructurales en la economía, políticas fiscales y monetarias, y la volatilidad del tipo de cambio.
MANTENER LA INFLACIÓN
MENSUAL EN UN DÍGITO
Sostener una inflación mensual de un solo dígito, es un verdadero desafío para el gobierno argentino, especialmente en el contexto de una economía que ha experimentado una inflación persistente y alta durante varios años.
Sin embargo, es posible mediante la implemen-tación de una serie de políticas y medidas económicas adecuadas.
Algunas de estas medidas deberían incluir una política monetaria restrictiva, para controlar la oferta de dinero mediante tasas de interés más altas y restricciones a la emisión monetaria, lo que puede ayudar a reducir la inflación.
Disciplina fiscal que apunte a reducir el déficit fiscal a través de una combinación de aumento de ingresos (mediante impuestos) y reducción de gastos públicos, crucial para evitar que el gobierno necesite financiarse mediante la emisión de dinero.
Control del Tipo de Cambio manteniendo un tipo de cambio estable y evitar devaluaciones bruscas para controlar la inflación importada. Acuerdos de Precios y Salarios que permitan establecer acuerdos con los sectores empresariales y sindicatos para moderar el aumento de precios y salarios, con destino a contribuir a reducir las expectativas inflacionarias.
Reformas estructurales para implementar reformas económicas para mejorar la productividad y la competitividad del país a largo plazo.
Fortalecimiento institucional que permita mejorar la independencia y credibilidad del Banco Central y otras instituciones económicas, para generar confianza en las políticas imple-mentadas.
Por un lado, estas medidas pueden ayudar a reducir la inflación mensual a un solo dígito, pero es importante reconocer que los resultados no son inmediatos, y requieren un compromiso sostenido y coherente por parte del Gobierno, además de un contexto político y social favorable para la implementación de reformas que, en definitiva, saquen al país adelante.

Verdad e Investigación

Semanario del Nuevo Milenio creado el 23 de diciembre de 1985 por Jorge Tronqui

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