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REAPARECIÓ EL ASESINO, SECUESTRADOR Y ENEMIGO DE LA PATRIA, MARIO FIRMENICH

Tras los dichos de la vicepresidente del país Victoria Villarruel, que se comprometió a «meter presos a todos los guerrilleros de los ‘70», el lider fundador de la banda de delincuentes subversivos peronistas «Montoneros», Mario Eduardo Firmenich, apareció en escena tratando de «justificar» el criminal accionar que tuvo esa organización en los ‘70.
El fundador de Montoneros -junto con Abal Medina y Norma Arrostito- rompió el silencio en un video en el que invitó a «una formación política online organizada por la agrupación de izquierda peronista Encuentro Patriótico».
Villarruel advirtió que «la intención de meter presos a los montoneros, reabriendo las causas judiciales no es solo suya, sino que la comparten millones de argentinos».
«El terrorista Firmenich, desde la impunidad que le garantizó el mismo Estado argentino, pretende justificar el accionar terrorista de Montoneros responsable de asesinatos, secuestros, heridas, bombas, ataques a unidades militares, copamiento de pueblos y de sembrar el terror y ensangrentar el país», arremetió, y agregó: «a estos terroristas del pasado y del presente les quiero decir que mi intención de meterlos presos no es solo mía, sino de millones de argentinos hartos del negocio que hicieron en nombre de los DDHH, hartos de los crímenes atroces por los que no pagaron y asqueados de la superioridad moral con la que nos hablan, cuando son unos asesinos».
A sus 76 años, Firmenich vive en España desde fines de los ’90, luego del indulto que le otorgó el ex presidente Carlos Menem.
El ex líder de la Tendencia Revolucionaria de los ‘70 estuvo en el exilio casi desde el comienzo de la dictadura militar de 1976, y con la vuelta de la democracia, fue extradi-tado al país y condenado a 30 años de prisión. Pero Carlos Menem, que ‘indultó’ también al contraalmirante Isaac Rojas, que destituyó con un Golpe de Estado al entonces presidente Juan D. Perón, indultó también a los criminales Montoneros.


Pero en un sorpresivo video, Firmenich dijo que «públicamente aparece una y otra vez en primera plana de los medios el tema de los 70» y destacó que «hace pocos días la vicepresidenta Villarruel trajo a colación que habría que poner presos a todos los Monto-neros».
Y dio ‘consejos’ a los militantes que lo siguen.
El ex líder del grupo armado sostuvo que «hay factores que son irrepetibles, pues no hay forma de tratar de repetir un suceso político como el que tuvo en su época Montoneros, pero hay otros que son permanentes, es cuestión de tenerlos en cuenta para ver de qué manera ustedes, militantes jóvenes actuales, pueden darle operatividad a esos factores de modo de desarrollar una alternativa política popular de significación» predicó el viejo lider extremista..
Firmenich desde hace décadas forma parte del Gobierno tirano del dictador de Nicaragüa Daniel Ortega.
PERÓN LOS ECHÓ


El 1º de Mayo de 1974, decenas de colectivos procedentes de todo el interior del país, fletados con dinero de la organización Monto-neros, llegaban a la Facultad de Derecho mientras que el presidente Juan Domingo Perón inauguraba las sesiones del Congreso Nacional.
Perón trazaba las bases del «Modelo Argentino» que presentó «a consideración de todos los argentinos de buena voluntad». Ya a esa altura, a la militancia de JP-Montoneros no le interesaba escuchar a Perón. venían con una sola consigna: cuestionar a un gobierno del cual eran parte.
Ya el 30 de abril, Montoneros publicó una solicitada convocando a la Plaza de Mayo, con el listado de exigencias al gobierno pero-nista.
Montoneros ya tenía decidido ir a la Plaza a cuestionar su gobierno. Esa concepción incluía la idea de confrontarlo y vaciar el acto.
«Hoy hace diecinueve años que en este mismo balcón y en un día luminoso como este, hable por última vez a los trabajadores argentinos…» dijo Perón en la histórica plaza, mientras los ‘Montos’ le gritaban «qué pasa general que está lleno de gorilas el gobierno popular» frente a lo cual, el tres veces presidente del país terminó la frase anterior con un «pese a esos estúpidos que gritan…».
A partir de allí, la plaza se convirtió en una batahola de empujones, palos y trompadas entre las columnas sindicales y las de Montoneros que iniciaban la retirada de la plaza.
Perón finalmente los echó. Ya no los necesitaba.

Verdad e Investigación

Semanario del Nuevo Milenio creado el 23 de diciembre de 1985 por Jorge Tronqui

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